Esta semana circula por los medios de comunicación un vídeo de un famoso canal sobre un suceso ocurrido en 2008, en el que un joven belga murió por tomar pasta en mal estado.

El estudio publicado por el Journal of Clinical Microbiology recoge la muerte de un estudiante belga por un plato de espaguetis contaminado. El joven, recalentó el plato de pasta con salsa de tomate que había preparado y conservado a temperatura ambiente en su cocina durante cinco días.

Al ingerirlos, notó un sabor extraño pero lo asoció a la nueva salsa de tomate que había echado. Al terminar de comer, salió a practicar deporte y a la media hora regresó a casa debido a que padecía migrañas, náuseas, dolor abdominal, vómitos y diarrea.

En ningún momento buscó ayuda médica y decidió simplemente permanecer en la cama y beber agua para evitar la deshidratación. Sobre la medianoche se quedó dormido y a las 11 de la mañana del día siguiente, sus padres descubrieron que había muerto.

¿Qué ocurrió?

La autopsia determinó que la causa del fallecimiento había sido necrosis hepática y en los frotis y en las muestras de la comida analizada se detectó la presencia de Bacillus cereus.

Esta bacteria pude encontrarse en los alimentos en forma de esporas que pueden sobrevivir a los tratamientos térmicos, al conservar el alimento a temperatura ambiente puede crecer y multiplicarse hasta producir toxinas. Es la causante del “síndrome del arroz frito”, por estar comúnmente relacionada con dejar platos de arroz frito a temperatura ambiente durante horas.

¿Qué medidas se deben adoptar?

Los brotes por Bacillus cereus son poco habituales actualmente, para ello tanto en la industria alimentaria como en las cocinas domésticas se deben cumplir las buenas prácticas de manipulación de los alimentos.

Un aspecto importante a tener en cuenta a la hora de prevenir este tipo de toxiinfecciones alimentarias es mantener en todo momento la cadena de frío. Las comidas preparadas se refrigerarán rápidamente, conservándose a temperaturas por debajo de los 8℃ si se van a consumir en menos de 24 h y de 4℃ si se va a tardar en consumir más de un día, se evitarán las fluctuaciones de temperatura y se verificará la temperatura de las cámaras frigoríficas.

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Fuente: Cristina Arranz / Técnico de seguridad alimentaria de Ambientum,



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