La semana pasada la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, hizo unas declaraciones que sorprendieron a propios y extraños. En un acto informativo organizado por Nueva Economía Fórum, la ministra afirmó que espera que el sistema eléctrico español alcance en 2023 los niveles de precios de electricidad que registran Francia y Alemania, e incluso rebajarlos aún más a partir de ese año.

¿A qué se refiere la ministra con estas declaraciones? Claramente se refiere al precio de la electricidad en el mercado mayorista de cada país. Y puede que no le falte razón a la ministra. Según datos de Red Eléctrica, con los ofrecidos por los distintos operadores, cada vez existe un mayor acoplamiento de los precios de la electricidad entre estos tres mercados.

Desde el pasado 1 de abril (fecha en la que REE inició ofrecer estos datos en su portal ESIOS) hasta ahora se han dado en los mercados más de 3.900 horas. Pues bien, el 45% de las horas el precio de la electricidad en España era el mismo que con Francia. Mientras que respecto a Alemania ese porcentaje de horas se reduce a un 20% pero que es sensiblemente superior a lo que sucedía años atrás.

Coronavirus y electricidad

Esto se da, sobre todo, por una circunstancia, y es la baja demanda eléctrica en todos los mercados por culpa de la pandemia del coronavirus. Otra cosa son los precios diarios donde ya converger es más complicado y prácticamente no se da. Pero la ministra Ribera no se refiere ahora, sino a dentro de tres años. Y claro, lo que va a suceder no lo sabe nadie. Pero el mercado de futuros de la electricidad ofrece unos datos que llevan a la esperanza.

El Cal-23 en España es a día de hoy más barato que el precio para Francia y Alemania. Según EEX, el precio futuro para España marca los 41,85 €/MWh, mientras que en Francia lo sitúa en los 47,68 €/MWh y en Alemania en los 46,24 €/MWh.

¿Esto significa que el precio de la electricidad vaya a ser así dentro de tres años?

Rotundamente no. Una cosa es que a día de hoy un consumidor pueda comprar electricidad de cara a ese año a los actuales precios y otra que ese vaya a ser el precio medio que se dé durante ese año. Seguro que va a cambiar.

Aunque se trate de cantidades de energía muy pequeñas en el caso de España, en Alemania sí suelen ser más previsores, y realizan mayores compras de energía a largo plazo, pero estos precios cambian de la noche al día y a lo mejor a finales de año se han dado la vuelta.

De todas formas, el precio de la electricidad en el mercado mayorista dista muy lejos de lo que finalmente los consumidores pagan en sus facturas de la electricidad. El hecho de que a lo mejor, que no es seguro, que los precios de los mercados mayoristas se equiparen, lo que se paga en un país o en otro depende mucho de la política energética, de los peajes y cargos que aguanta cada consumidor del sistema eléctrico de cada país.

Según el barómetro de AEGE, la patronal de los grandes consumidores de energía de España, «en estos ocho meses de 2020 los precios eléctricos de Alemania han sido inferiores a los de nuestro mercado, por lo que nuestro precio a final de año será superior al de dicho país».

Según explica AEGE, este año, los costes regulados —peajes y cargos del sistema— no han variado, al igual que en los últimos años, pero sí los servicios de ajuste, que se han encarecido, en particular los precios de las restricciones técnicas, en más de 1,2 €/MWh con respecto a 2019.

Industria electrointensiva

Además, la industria electrointensiva española, a falta de aprobarse su Estatuto, no disfruta de las compensaciones de los peajes de transporte eléctrico ni de la de los cargos de financiación de las renovables, existentes para Alemania y Francia, por lo que el precio estimado a fin de año en España es de 48,52 €/MWh, más del doble que el precio alemán, que es de 20,47 €/MWh. Esta comparativa de precios se puede ver en el siguiente esquema.

Como se puede apreciar, la gran diferencia de los precios que finalmente pagan los grandes consumidores industriales es en las otras partidas que no son el mercado mayorista. Desde las compensaciones por las emisiones indirectas de CO2 hasta los costes regulados, la interrumpibilidad, etc.

Es aquí donde la industria española juega en desventaja respecto a la de sus vecinos y es por ello que se quejan de la escasa competitividad de los precios energéticos en España. Una cosa es el mercado y otra muy distinta el precio final que paga el consumidor.

Consumidor doméstico

Si estos datos los llevamos al consumidor doméstico, son los alemanes los que más pagan. ¿Por qué? Porque entre otras cosas tienen que pagar lo que dejan de hacer los consumidores industriales. Los costes de los sistemas eléctricos suelen ser parecidos proporcionalmente hablando y alguien tiene que hacerse cargo de ello. Si no es uno es otro.

El consumidor doméstico español es el quinto que más paga de Europa, por detrás de Alemania, pero los franceses pagan bastante menos, tanto la industria como el doméstico. ¿Qué modelo es mejor? Parece que el español tiene algunas cosas que no cuadran y que hacen que se pague más. Habrá que ver si en 2023 el consumidor, ya sea industrial o doméstico paga igual o menos que los alemanes o franceses.

Fuente: Ramón Roca / El Periódico de la Energía,

Artículo de referencia: https://elperiodicodelaenergia.com/el-precio-de-la-electricidad-en-espana-frente-a-francia-y-alemania-la-diferencia-no-esta-en-el-mercado-mayorista-sino-en-el-precio-final/,



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