Desde hace un tiempo los índices de contaminación atmosférica en la capital francesa han aumentado sin control por sobre los límites saludables, por lo que el municipio ha llevado a cabo una serie de medidas para frenarla, disminuyendo las fuentes de emisiones contaminantes y fomentando el uso de energías y transporte sustentable.

Respecto a este último, algunas de las drásticas medidas que ha impulsado son el incentivo de pago de US$11.400 a quienes cambien su auto diésel por uno eléctrico y otra que acaba de anunciar hoy: la reducción de la velocidad máxima en las carreteras, de 90 a 100 kilómetros por hora, a solo 20 kilómetros por hora, a partir de mañana.

Pero hay un tema en la que París ha sido ejemplo internacional, y es el de las bicicletas. Es por eso que no sorprende tanto que las autoridades se hayan puesto la meta de ser la capital mundial de la bicicleta en 2020, aunque la carrera implique competir con las avanzadas Amsterdam y Copenhague. Para lograrlo se ha propuesto triplicar los viajes en bicicleta, duplicando su red de ciclovías a 1.400 kilómetros y reducir los límites de velocidad en muchas calles a 28 km/hr.

Además, se crearán 10 mil nuevos estacionamientos para bicicletas y se ofrecerá incentivos económicos para quienes ompren bicicletas eléctricas o convencionales.



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