Tres comarcas de Gerona -El Ripollés, la Garrotxa y el Alto Ampurdán- han recuperado más de 2.500 kilómetros de senderos tradicionales que transcurren por numerosos espacios de la red europea Natura 2000 para promocionar nuevas oportunidades ligadas a la cultura, a la gastronomía o a la naturaleza.

Y tras hacerlo, han comprobado el impacto económico que el senderismo está teniendo en la zona gracias sobre todo a los clientes internacionales, y han demostrado cómo esta actividad contribuye a dinamizar las economías locales al “desestacionalizar” la oferta turística.

La iniciativa “Itinerannia” -basada en el modelo suizo de caminos pedestres para conectar localidades- utiliza como eje principal para unir los Pirineos con el mar Mediterráneo la calzada romana Annia, un ramal de la Vía Augusta -la calzada más larga que construyeron los romanos en la península Ibérica-.

La coordinadora de este proyecto, Adriana Ramón Calm, ha destacado la importancia de conectar tres comarcas con valores naturales y paisajísticos tan extraordinarios y tan diferentes: el Pirineo, la zona volcánica de la Garrotxa y el litoral ampurdanés.

Adriana Ramón ha recordado que los estudios de mercado que barajaban hace varios años revelaban el interés de miles de turistas europeos por la naturaleza y por practicar actividades como senderismo durante sus viajes.

Hoy, los promotores de la iniciativa han definido ese perfil: son personas europeas con más de 55 años que viajan sobre todo en pareja o en grupo; con un nivel cultural y adquisitivo medio-alto; amantes de la naturaleza muy respetuosos con el medio ambiente; que buscan un trato cercano y familiar, y que muestran un gran interés por la cultura, la gastronomía o las costumbres locales.

Pero también han corroborado que viajan en periodos de baja ocupación, sobre todo en otoño y en primavera, y a diferencia de los turistas españoles, prefieren hacerlo entre semana; todo ello contribuye a la “desestacionalización” que ansía el sector turístico.

Caminos muy seleccionados

La selección de los caminos que se han integrado en esta red se ha hecho en función de su proximidad a los establecimientos turísticos, a los servicios básicos de cada comarca y a los recursos de mayor interés (naturales, paisajísticos, culturales o gastronómicos), y en ella se han implicado ayuntamientos, parques naturales, oficinas de turismo o centros de excursionistas.

Los senderos transitan por numerosos espacios declarados como Zona de Especial Conservación para las Aves y como Lugar de Importancia Comunitaria dentro de la red europea Natura 2000 -el principal instrumento de conservación de la biodiversidad de la UE- por albergar especies y hábitats tan singulares como La Garrotxa, el mejor exponente del paisaje volcánico de la península y donde se suceden los conos volcánicos, las coladas de lava y una exhuberante vegetación.

Los promotores de la iniciativa cuantifican periódicamente el impacto económico que aportan los clientes extranjeros, un cálculo basado en los productos turísticos vendidos a través de operadores especializados en senderismo.

Esos estudios corroboran el crecimiento constante de clientes europeos, el aumento de agencias que ofrecen viajes que incluyen actividades como el senderismo, y han calculado que la cifra de negocios (alojamiento, alimentación, comercio y compras) que representaron esos clientes en 2014 fue de 3,3 millones de euros.

El pasado año se registraron más de 21.000 pernoctaciones en las comarcas integradas en la iniciativa Itinerannia, según esos estudios, que revelan además que la diferencia principal con los usuarios españoles es que éstos hacen alguna actividad de senderismo durante su viaje, pero los extranjeros dedican íntegramente su viaje a la actividad.



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