La presentación de la Guía de buenas prácticas para la movilización sostenible de madera en Europa reunió en Madrid a responsables de la Comisión Europea, la Conferencia Ministerial de Protección de Bosques de Europa, y UNECE-FAO  -coautores de la guía-, de la Plataforma Tecnológica Forestal Española (integrada por más de 50 organizaciones y entidades del ámbito forestal) -que ha adoptado y traducido la Guía- y de  los Ministerios de Ciencia e Innovación y de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino -colaboradores de la iniciativa- así como los responsables de política forestal de las Comunidades Autónomas de Asturias, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Galicia.

Las 10 principales conclusiones de la jornada de presentación fueron, entre otras, el claro aumento de la demanda de productos derivados de la madera. Donde se espera que la tendencia se mantenga por cuanto esos productos son de materias primas naturales, renovables y reciclables.

De hecho la declaración de la Conferencia Ministerial de Protección de Bosques de Europa, MCPFE de Varsovia, propugna que la lucha contra el cambio climático pasa por el fomento de la biomasa como fuente renovable de energía. El mercado energético de los productos derivados de la madera supondrá un claro complemento al mercado tradicional.

Por otro lado, España aprovecha sólo el 40% de su potencial productivo, importando más del 10% de lo que consume. El aprovechamiento económico de nuestros montes exige una gestión.Y la demanda de conservación que la sociedad hace a las administraciones públicas no puede satisfacerse sin compatibilización de las rentas, pues no existe presupuesto suficiente para abarcar todos los aspectos de la conservación. El desequilibrio actual entre producción por hectárea e inversión por hectárea (que pudiera entenderse como un Pago por Servicios Ambientales) es económicamente insostenible e inviable con la situación actual de crisis económica. La conservación requiere gestión.

También se destacó que la gestión insuficiente es una oportunidad perdida, no sólo en los ámbitos económicos y de conservación, también en los del desarrollo rural el medio ambiente.

Pero hay que tener encuenta que existe un acuerdo político según el cual la mayor oferta no puede en ningún caso suponer mermas para el medio ambiente, de manera que se hace prevalecer el principio primero de la conservación frente al aprovechamiento.

Por último, para asegurar una gestión sostenible de nuestros montes capaz de satisfacer las diferentes demandas, es necesaria mano de obra cualificada y especializada, hoy escasa. Se hace necesaria una estrategia de formación y capacitación e incluso de sensibilización también a la propiedad forestal. Además es necesaria la búsqueda de sinergias con todos los autores para definir un conjunto integrado de medidas que ayuden a dar respuestas, y muestren un sector homogéneo capaz de conectar con la sociedad.



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