Al informar a la Junta de Gobernadores del OIEA sobre su reciente viaje a Japón para observar de primera mano la situación derivada de la emergencia en esa planta, Yukiya Amano advirtió que la crisis sigue siendo muy grave, pero confió en que las autoridades japonesas la superarán eficazmente.

Seguridad nuclear

Amano advirtió que los niveles de radiación en los alrededores de la central son altos y reconoció el heroísmo de los trabajadores que se encuentran en la central nuclear tratando de resolver el problema surgido tras el terremoto y tsunami del 11 de marzo pasado.

“En este momento, la prioridad es estabilizar los reactores nucleares y restaurar la seguridad. Pero creo que una lección es clara: el actual marco de trabajo internacional de respuesta a las emergencias necesita ser reevaluado”, dijo.

Recordó que ese plan fue diseñado luego del desastre de Chernobil en 1986, antes de la revolución de la información, por lo que no refleja las realidades del siglo XXI.

Amano señaló que durante su breve visita a Japón, las autoridades de ese país se comprometieron a brindar información transparente, precisa y constante al OIEA para que éste la analice y divulgue a sus Estados miembros.

En este sentido, subrayó que la seguridad nuclear es responsabilidad de los Estados, no del OIEA, y recordó que la labor del Organismo es actuar como un centro de cooperación internacional, de establecimiento de estándares y de asesoría sobre las mejores prácticas.

Simulacro de Tsunami en el Caribe

La UNESCO efectuará un simulacro de aviso de tsunami en la región del Caribe el 23 de marzo para probar los sistemas de alerta temprana, indicó hoy la directora general de ese organismo de la ONU.

Irina Bokova señaló que las consecuencias del terremoto y posterior tsunami que sacudieron recientemente a Japón son una muestra de la importancia crucial de estos dispositivos de alarma.

Según el plan establecido por la UNESCO, los países del litoral del Caribe recibirán un aviso sobre un presunto terremoto de magnitud 7,6 con epicentro frente a las costas de las Islas Vírgenes estadounidenses.

La prueba no incluirá la participación de la supuesta población afectada, sino que verificará la eficacia de los sistemas de anticipación. En los últimos cinco siglos, unos 75 tsunamis han azotado las costas del Caribe.



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