El responsable de la campaña de Bosques de Greenpeace, Miguel Ángel Soto, ha explicado a Efeverde que España “importa desde Brasil madera ilegal para suelos, exteriores, jardines, piscinas, entre otras actividades, lo que significa un fraude” ya que “no tiene el certificado IPS”, es decir, de madera de cultivo sostenible.

Brasil, Camerún, República Democrática del Congo

Pero también se importa madera ilegal desde Camerún, República Democrática del Congo, ha dicho Soto, la misma que entra por los puertos de Valencia, Galicia o Algeciras, entre otros, y ha añadido que, sin embargo, en las diferentes comunidades autónomas no hay control de ese mercado. Ha habido un solo caso de política correctora tomada por la Generalitat de Catalunya que ha “multado a una empresa por la importación de teka ilegal desde Birmania”.

Informe de Greenpeace

Según un informe hecho público hoy por Greenpeace, en España “sale barato” comerciar con madera sospechosa de origen ilegal ya que las administraciones públicas españolas han mostrado “una absoluta desidia” a la hora de aplicar el EUTR, lo que ha contribuido a que “la impunidad” campe en el sector de los importadores de madera o de productos forestales.

El EUTR, aprobado en 2010 y cuya entrada en vigor fue el 3 de marzo de 2013, es una norma de obligado cumplimiento para todos los países miembros de la Unión Europea, y contribuye a evitar amenazas a las poblaciones indígenas que son desplazadas de sus hábitats, la degradación de los bosques, la pérdida de biodiversidad y el agravamiento del cambio climático.

Ausencia de autoridades responsables

El problema en España “es que a pesar de que existe la legislación al respecto, muchas de las comunidades autónomas no han nombrado una autoridad responsable” que controle la entrada de madera talada de forma ilegal. La norma europea establece la obligación por parte de las empresas comercializadoras de productos forestales de evitar la entrada de madera procedente de talas ilegales.

Es una situación “desmoralizante”, según el responsable de Greenpeace, ya que a pesar de la entrada del EUTR, en España, además, entra madera ilegal de “forma transformada”, es decir, por medio de muebles, objetos de madera, productos que “provienen principalmente del mercado asiático” y que llegan vía China. Esos productos se fabrican en territorios donde hay “falta de gobernanza, impunidad y altas tasas de corrupción”, ha aseverado Soto, en “países como Congo, algunos latinoamericanos y del sureste asiático”.

Responsabilidad de todos

El mercado ilegal de madera “es una realidad reconocida por organismos internacionales como la ONU o el Banco Mundial”, y que junto al “tráfico de droga, de armas y de personas, generan mercados negros que no pagan impuestos”.

Ademas, generan más pobreza ya que los fondos para el “aprovechamiento a futuro de la economía de esos países, se ven mermados” por ese mercado ilegal, ha aseverado Soto, que en solo en 2016 movió entre 50.700 y 152.000 millones de dólares estadounidenses (entre 41.000 y 123.000 millones de euros), frente a los 30.000 y 100.000 millones de dólares (24.000 y 81.000 millones de euros) estimados en 2014. Soto ha asegurado que “el panorama es desolador” porque minimiza el problema. Es una situación en la que si hubiese “control legal”, se haría “responsable a todo el mundo, tanto a los que compran en los mercados ilegales como a los que consumen”.

Fuente: EFE Verde,



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