No hay pruebas científicas que relacionen la nueva epidemia de coronavirus con la explosión del 5G. No existe ningún complemento alimenticio que pueda ayudar a combatir la enfermedad, ni estudios que demuestren que el patógeno haya salido de un laboratorio. Todos ellos son bulos, noticias falsas, que no hacen sino crear más confusión en la opinión pública en un momento de especial zozobra causada por el estado de emergencia.

En ocasiones, algunas de estas fake news caen por su propio peso, otras veces combatirla es difícil por su gran capacidad de difusión. Sin embargo, siempre acaban causando estragos en la opinión pública, a veces con resultados fatales. Para luchar contra esos bulos, la Red Internacional de Verificación de Datos del Instituto Poynter reúne a periodistas de todo el mundo especializados en esta tarea.

La organización, en la que participan medios españoles, como Newtral o Maldita.es, recopila diariamente algunas de las noticias falsas de mayor impacto, ya sea en medios de comunicación, redes sociales o en servicios de mensajería instantánea.

Para evitar su difusión, lo mejor es seguir unos consejos: comprobar si la fuente es oficial; leer el texto completo (no solo el titular); verificar que no se trate de un montaje o una sátira. Y, sobre todo, en caso de duda, evitar difundirlas. Aquí recopilamos cinco bulos durante estos días de confinamiento.

El 5G no provoca coronavirus

Existen varios bulos lanzados en diversos medios de comunicación y redes sociales sobre este tema. En uno de ellos, un supuesto doctor llamado Thomas Cowan venía a explicar que la pandemia había sido provocada por un ‘salto cuántico’ causado por el 5G, una elucubración que carece de fundamento científico.

La mecánica cuántica es la rama de la física que estudia la naturaleza a escalas muy pequeñas. En efecto, el estudio de la radiación electromagnética se cuenta entre los campos de estudio de esta disciplina, pero eso no tiene nada que ver con los virus. Lo de ‘salto cuántico’ puede tener sentido si hablamos de ciencia ficción, pero no no de microbiología.

Una de las premisas de Cowan es el daño que los campos electromagnéticos provocan en la salud, algo que científicamente tampoco está demostrado. En efecto, la tecnología 5G emplea ondas de radio.

Pero no todas las ondas de radio son iguales. El espectro electromagnético (el abanico de la intensidad de las ondas de radio) comprende distintos tipos de radiación. Así, la cantidad de energía que transporta por cada tipo será distinta, como también lo serán los peligros para la salud humana.

En un lado encontramos las emisiones de alta energía, como los rayos gamma o los rayos X. Estas pueden expulsar iones (átomos que pierden uno o más electrones) que, a la larga, pueden provocar daños en las estructuras moleculares. En el otro extremo del espectro hay formas de radiación baja energía, como las ondas de radio generadas por teléfonos móviles y dispositivos Bluetooth.

Estas formas de radiación no tienen suficiente energía para eliminar los electrones de los átomos, con lo que no tienen ningún tipo de capacidad para dañar el ADN, y mucho menos, de ‘generar’ virus a partir de las células.

No hay pruebas de que beber agua caliente o tibia con vinagre o sal frene el coronavirus

Muchos usuarios de redes sociales habían compartido un contenido que aseguraba que el nuevo coronavirus “permanece en la garganta durante cuatro días, momento en el que el infectado empieza a toser y padecer dolores de garganta.

Si bebe mucha agua y hace gárgaras con agua tibia y sal y vinagre, elimina el virus”. FALSO. Por un lado, no hay ninguna prueba de que beber mucha agua afecte al proceso de infección del virus. Beber agua, es, en efecto, beneficioso para nuestro organismo, pues ayuda a combatir los efectos de la deshidratación que producen algunos síntomas, como la fiebre.

Pero no tiene ningún efecto sobre el virus. Ni con este nin on ningún otro. Enjuagarse la garganta con agua salada tampoco sirve para protegerse del nuevo coronavirus.

Este supuesto remedio casero, publicado en su día por las redes sociales de China, ya fue desmentido en su día por el propio doctor Zhong Nanshan, a quien se le atribuía la autoría del remedio. La dimensión de la falsa noticia hizo que la OMS tuviera que emitir un comunicado desmintiendo tajantemente esta posibilidad.

No hay helicópteros fumigando el territorio para eliminar el virus

La misma información apareció en redes sociales y medios digitales en hasta 20 países, desde Estados Unidos hasta Turquía, desde Italia hasta España…: una flota de helicópteros se disponían a esparcir unos “pesticidas” en las ciudades, por lo que se recomendaba a la población quedarse en casa y cerrar las ventanas.

Los verificadores de datos de todos estos países informaron a los especialistas del Instituto Poynter de que no había ninguna confirmación de este hecho, pero el rumor ya había corrido como la espuma.

Una imagen acompañada del logo de la Generalitat Valenciana rezaba el pasado día 14 de abril que “esta noche a partir de las 11:00 pm 5 helicópteros de la Fuerza Aérea pulverizarán desinfectante como parte del protocolo para erradicar el coronavirus”.

La falsa noticia corrió como la espuma, ya fuese a través de una imagen manipulada o de falso comunicado. Nada más lejos de la realidad. El propio Ministerio de Defensa precisó que, en efecto, se trata de una posibilidad, recogida en la orden ministerial publicada el pasado 17 de abril. Sin embargo, apuntó a que, en caso de producirse, sería con carácter puntual.

El clorito de sodio y el MMS no sirven para combatir el virus. Es más, son peligrosos para la salud

En algunos medios de comunicación se informaba de que la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA) había alertado a la población sobre un supuesto compuesto llamado MMS (Mineral Solution o Miracle Mineral Suplement, por sus siglas en inglés). Se trataba de una ‘solución milagrosa’ que consistía en una solución de clorito de sodio disuelto en agua.

El clorito de sodio (NaClO2) es un blanqueante industrial que se usa normalmente en la industria papelera y textil, además del proceso de potabilización de agua, aunque en este caso, en pequeñas cantidades.

Aunque existen numerosos consejos sobre su consumo, la idea es más o menos la misma: se disuelve el clorito de sodio en agua, se mezcla con un ácido suave, como puede ser un poco de jugo de limón. Ello acaba generando un gas, el dióxido de cloro (ClO2), una molécula que se usa como desinfectante industrial pero que no solo no ayuda a combatir el patógeno, sino que, además, es malo para la salud.

Tanto es así que la Agencia de Sustancias Tóxicas de Estados Unidos tuvo que emitir un informe alertando de que “altas concentraciones de dióxido de cloro podría producir fuertes irritaciones en los ojos, la garganta y los pulmones”.

Es probable que alguien pueda pensar que en cantidades bajas el clorito de sodio pueda resultar un mal menor, pero la fuerte acción oxidante de este compuesto puede provocar náuseas, diarreas, vómitos e incluso fallo renal. Es por ello que algunas agencias sanitarias, como la FDA o la Agencia Española de Medicamentos y Fármacos hayan alertado de los peligros de su consumo.

No hay pruebas de que el coronavirus haya sido creado por el hombre

Desde los primeros días de la pandemia han abundado, especialmente en Estados Unidos, declaraciones políticas insinuando que el nuevo coronavirus fue creado en China. Algunos medios, entre ellos, la cadena de televisión CNN daban alas a la conjetura de que el patógeno hubiera sido producido en un laboratorio de Wuhan.

En este artículo ya explicamos detalladamente las conclusiones de un completo estudio científico en el que se aseguraba que lo más probable era que el SARS-Cov2 llevaba más tiempo entre nosotros de lo que pensábamos.

La investigación, revisada y publicada en la revista Nature, daba prácticamente por refutada la teoría conspirativa, e indicaba que el patógeno había sido el resultado de la selección natural, debido, entre otras cosas, a sus diferencias demostradas con los otros coronavirus existentes.

Con la intención de zanjar definitivamente el debate, la revista especializada The Lancet emitió a principios de mayo un comunicado firmado conjuntamente por científicos especializados en salud pública que habían seguido muy de cerca la crisis del coronavirus. “Científicos de múltiples países han analizado genomas del agente causal y los resultados concluyen, de forma abrumadora, que el origen está en la vida salvaje”, reza el texto.

Fuente: Sergi Alcalde / National Geographic,

Artículo de referencia: https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/desmentimos-5-bulos-sobre-coronavirus-sars-cov-2_15451,



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