La plataforma Un futuro sin carbón, integrada por las principales organizaciones medioambientales de España, pide al Gobierno que no se otorguen más subvenciones al carbón y que establezca el año 2025 como límite para que sigan abiertas las térmicas de carbón en España, y a las eléctricas que dejen de invertir en sus centrales de carbón y soliciten los cierres de forma oficial cuanto antes para garantizar que sean ordenados y planificados.

La plataforma Un futuro sin carbón lanza en España el informe europeo “Last Gasp: The coal companies making Europe sick” (Último aliento: Las compañías del carbón que están enfermando a Europa).

Este informe, impulsado por la alianza europea Europe Beyond Coal, subraya el coste oculto del uso de carbón para la producción de electricidad, utilizando modelos de datos que tienen en cuenta las emisiones de las centrales y la meteorología para estudiar sus impactos en la calidad del aire y la salud de la población.

Los resultados muestran la elevada responsabilidad que tienen las principales compañías de energía europeas que utilizan carbón para producir energía.

Las emisiones de gases y partículas procedentes de sus centrales conllevan costes inasumibles para personas de toda Europa, provocando graves problemas de salud y miles de millones de euros en costes ocultos, según el modelo detallado.

En concreto, el coste de las energías más contaminantes, que está siendo asumido por la sociedad civil, es de hasta 22.000 millones de euros.

Además, las 91 centrales de carbón que operan actualmente en Europa son responsables de 7.600 muertes prematuras, 3.320 nuevos casos de bronquitis crónica, y más de 137.000 casos con síntomas de asma en niños.

Impactos en la salud

Diez empresas concentran la responsabilidad de dos tercios de los impactos en la salud de la producción de electricidad a partir del carbón en Europa según los datos de 2016 analizados.

Las dos empresas más contaminantes son RWE y EPH, ambas de Alemania. Queman una elevada cantidad de carbón, en concreto lignito, la variedad más contaminante, y lo queman en regiones muy pobladas.

En España, la compañía más contaminante es Endesa, que cuenta con 6 de las 16 centrales que operan actualmente en nuestro país (contando con su participación en la térmica de Anllares).

La compañía ya ha realizado inversiones para adaptar sus centrales de As Pontes (A Coruña) y Litoral (Almería) a los límites marcados por la normativa europea, con lo que pretenden tenerlas abiertas al menos unos años más, algo incompatible con la lucha contra el cambio climático y que supone un problema de salud pública.

Costes sanitarios

Los costes sanitarios calculados a nivel europeo derivan de los 5.800 ingresos hospitalarios y más de dos millones de días de trabajo perdidos atribuibles a la contaminación por carbón.

Estos costes son equivalentes o superiores a los ingresos que obtienen por la venta de su electricidad de carbón. Por ejemplo, a la compañía alemana RWE se le atribuyen alrededor de 48 euros de costes sanitarios por MWh generado a partir del carbón, en comparación con el precio de la electricidad al por mayor de alrededor de 50 euros/MWh en Alemania.

Este informe deja muy clara la responsabilidad de las empresas por la contaminación atmosférica. Por ello, desde la plataforma europea se advierte de la necesaria urgencia de las medidas y piden que las compañías soliciten el cierre de las centrales, no pidan ni se las concedan subvenciones o ayudas públicas, y dejen de invertir en adaptaciones para alargar su vida de forma artificial.

De igual forma, es necesario resaltar el deber de las personas que se encargan de las políticas el exigirles responsabilidades. Es necesario poner fin a los esfuerzos para prolongar la vida de las centrales térmicas, no conceder más subvenciones, y comprometerse de forma inmediata al abandono del carbón en el año 2025 como fecha límite asegurando una transición ambiciosa y justa para las personas y el medio ambiente.

Las empresas conocen los problemas de salud de los que son responsables

“Las empresas conocen muy bien los problemas de salud de los que son responsables. Pero, como muestra este informe, el impacto de su contaminación es mucho más amplio y grave de lo que se suele pensar. Europa es una región densamente poblada, y una central de carbón en cualquier país amenaza la salud de la población de toda Europa debido a la contaminación transfronteriza”, afirma Kathrin Gutmann, Directora de Campaña de la alianza europea Europe Beyond Coal.

“El cierre de las centrales de carbón mejorará la salud de un elevado número de personas, además de contribuir a la lucha contra el cambio climático”.

Desde la Plataforma española añaden: “Pedimos al gobierno que no se otorguen más subvenciones al carbón y que establezca el año 2025 como límite para que sigan abiertas las térmicas de carbón en España, y a las eléctricas que dejen de invertir en sus centrales de carbón y soliciten los cierres de forma oficial cuanto antes para garantizar que sean ordenados y planificados. Actualmente existe una grave crisis de contaminación atmosférica, y su impacto en la salud humana requiere medidas con urgencia”.

Fuente: Ecologistas en acción,

Artículo de referencia: https://www.ecologistasenaccion.org/?p=109850,



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