El alumnado español es el más preocupado por la crisis climática, según una encuesta de Cambridge Assessment. Casi la mitad de los estudiantes (el 46%) considera que el calentamiento global es el principal problema al que se enfrenta el mundo en la actualidad. Se trata de un porcentaje 20 puntos superior a la media mundial.

El dato choca con otra información reveladora del mismo informe: cuatro de cada diez afirman que esta temática no es abordada dentro de las aulas.

En la actualidad, no existe “un currículo o itinerario propio para estos contenidos (…), lo que hace muy difícil planificar su enseñanza, corroboran 349 docentesde toda España encuestados por Ecoembes.

En la misma línea, un informe de la Red Española para el Desarrollo Sostenible apunta que en los colegios “priman las acciones puntuales, como celebraciones de efemérides ambientales o actividades concretas. También alerta de la falta de programas de formación del profesorado y de que las iniciativas dependen de la presencia o no en un centro de docentes concienciados.

“La educación ambiental viene trabajándose desde hace más de 30 años en España, con periodos en los que ha tenido más o menos relevancia, y en el momento actual es necesario darle un impulso y un mayor reconocimiento”, reclama Raquel Marín, responsable del programa Naturaliza de Ecoembes.

Nuevo proyecto de Ley de Educación

Este es precisamente uno de los objetivos del nuevo proyecto de Ley de Educación, aprobado el pasado martes por el Consejo de Ministros. La Lomloe (Ley Orgánica de Modificación de la LOE) “pretende el refuerzo de estas materias”, señalan fuentes del Ministerio de Educación y Formación Profesional.

Más allá de formar parte del currículo de forma transversal, en motivo de la COP25, celebrada en Madrid el pasado mes de diciembre, la ministra de Educación en funciones, Isabel Celaá, anunció la intención de implantar una nueva materia educativa que permitiese a los alumnos desarrollar la sensibilidad por el cambio climático y el desarrollo sostenible.

En la Lomloe, esta promesa se traduce en potenciar “los contenidos relacionados con el desarrollo sostenible y el cambio climático a través de la asignatura de Valores Cívicos y Éticos que recoge la citada norma”, según fuentes del ministerio.

Por su parte, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Centro Nacional de Educación Ambiental (Ceneam) está trabajando en un plan de acción “que debe marcar los pasos a seguir en educación ambiental”, avanza Marín. “Esperamos que los resultados sean tenidos en cuenta en el sistema educativo”, señala la responsable de Ecoembes.

Crisis climática, educar en contacto con la naturaleza

El programa Naturaliza, del que es responsable Raquel Marín, saca de las aulas a cerca de 40.000 niños y niñas para que estén en contacto directo con la naturaleza.

A través de un aprendizaje experiencial, estos alumnos de primaria pueden conocer de primera mano los retos a los que se enfrenta el planeta. Un ejemplo de ello es dar una clase de lengua en un entorno natural trabajando los verbos a la vez que se escucha la naturaleza.

A día de hoy, 5.200 especies de animales se encuentran en peligro de extinción a causa, entre otras, de la crisis climática o la destrucción de hábitats, según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Fuente: LORENA FARRÀS PÉREZ / LA VANGUARDIA,

Artículo de referencia: https://www.lavanguardia.com/natural/cambio-climatico/20200308/473983790611/crisis-climatica-educacion-ambiental-lomloe.html,



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