¿Es posible sacar algún aspecto positivo de la sequía?

 

Ahora que están llegando las tan esperadas lluvias, que no sabemos si servirán para calmar la sed de los campos pero al menos dan un pequeño respiro, se antoja volver la vista atrás y recapacitar de lo que hemos vivido en estos primeros y angustiosos meses de año hidrológico.

Es evidente que, miremos donde miremos, ya sea al sector agrícola, la ganadería, la pesca, los deportes fluviales o sencillamente al grifo de nuestras casas, todos hemos vivido momentos agónicos, en unos sitios más que en otros, pero nadie se ha librado de mirar al cielo y lamentarse de la falta de lluvias.

Sin embargo, ante esta situación tan extrema y desamparada, en particular en lo referido a la agricultura, ¿es posible sacar algún aspecto positivo? Según para quién, sí.

Si miramos la relación de acontecimientos acaecidos en estos meses, podemos apreciar que los agricultores, bien por miedo, bien por precaución o un cúmulo de todo, no se decidían a sembrar los campos y por supuesto, y aquí es donde se puede sacar lo positivo, ni mentar el tema de abonos y fitosanitarios.

En algunas conversaciones que surgían con los agricultores, cuando se les preguntaba si este año iban a “tirar abono” de simienza, la inmensa mayoría, por no decir todos, ni se les pasaba por la cabeza gastarse “un duro” en ese aspecto. Es más, muchos se planteaban “ni sembrar siquiera, con el año que hemos pasado, como vengan otro par de años igual, tenemos que dejar el campo”.

Y con todo esto que se ha dicho, la pregunta es dónde está ese aspecto positivo. Como decíamos anteriormente, las malas perspectivas han hecho que los productos químicos de síntesis, ya sean abonos o productos fitosanitarios, hayan brillado por su ausencia. Este hecho, que para muchos es muy negativo, para el medio ambiente tiene aspectos bastante positivos.



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