Según este experto, en la gestión ambiental, “debería aplicarse más la ciencia y menos el dogmatismo”.

El análisis del ciclo de vida (ACV) es una metodología muy útil que permite estimar los impactos ambientales (calentamiento global, acidificación, toxicidad, consumo de agua, etc.) generados a lo largo de todas las etapas del ciclo de vida de los productos o servicios, e incluye aquellos impactos que no son considerados en los análisis más tradicionales, por ejemplo, en la extracción de materias primas, el transporte de los materiales o el vertido del producto residual.

Así, la relación entre el envase y el medio ambiente no se limita únicamente al momento en que es producido, utilizado o cuando se ha convertido en un residuo, sino que abarca todo su ciclo de vida. Desde el momento en que son extraídas las materias primas con las que será fabricado hasta que su residuo es gestionado, el envase pasa por diferentes etapas durante las cuales se produce un consumo de recursos (agua, energía, materiales, suelo) y/o una producción de residuos y de diferentes emisiones al medio. Todas estas etapas generan impactos ambientales que deben ser analizados considerando el ciclo de vida completo del producto/envase.

De esta forma, un buen análisis del ciclo de vida puede llevar a sorpresas que nos hagan replantear el uso de envases hasta ahora cuestionados por un aspecto concreto; por ejemplo, por estar fabricados en plástico, pero que, en su conjunto, por su eficiencia (por ser reutilizables o por usar muy poco material, etc.), produzcan un impacto ambiental menor que otras opciones consideradas actualmente por el gran público como más ecológicas, ya sea por desconocimiento o por haber recibido información incompleta.

Diversos estudios, como el realizado en 2009 por el Instituto Fraunhofer y la Universidad de Stuttgart sobre los sistemas de envase y embalaje en la Unión Europea, han demostrado que el sistema de envases de plástico reutilizables para la distribución alimentaria es el más sostenible, ya que la reutilización permite optimizar recursos y reducir residuos, un hecho que se confirma también mediante la aplicación del análisis de ciclo de vida de estos envases, la herramienta más eficaz y consensuada para medir el impacto ambiental de un producto. El informe apunta, además, que estos envases son también más sostenibles desde el punto de vista social y económico.

La Asociación de Operadores Logísticos de Envases Reutilizables Ecosostenibles (ARECO) nació en julio de 2010 con la misión de fomentar el empleo de los envases reutilizables para contribuir a la sostenibilidad económica y, en consecuencia, a la protección del medioambiente. Está integrada por las empresas IFCO SYSTEMS, Euro Pool System y Logifruit, que representan el 25% de este mercado en España.



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