Cinco cubos diferentes donde antes solo poníamos uno. Cada día estamos más concienciados sobre lo importante que es nuestro papel en el reciclaje y sin embargo, aún hay objetos que se nos resisten porque desconocemos el contenedor adecuado para ellos. El amarillo es el que suscita más dudas, debido a que la confusión de envases y plástico lo convierten en el depósito donde parece que todo vale. Pero no.

“Todavía siguen surgiendo algunas dudas”, señala Cristina Muñoz, coordinadora de Comunicación Corporativa de Ecoembes, organización que gestiona el reciclaje nacional de los contenedores azul y amarillo, “en ocasiones, debido a objetos de plástico que no son envases y que, por lo tanto, no deben ir al contenedor amarillo: juguetes, cubos de fregar, cepillos de dientes…”.

Y a la inversa, porque consideramos que, al estar fabricados con otros materiales, no coinciden con la selección plástica del contenedor amarillo. Es el caso de los tetrabriks, que se depositan erróneamente en el gris, reservado para basura general, debido a que también contiene cartón y aluminio.

“Cuando hablamos de residuos que se depositan en el amarillo, estamos hablando de botellas y envases de plástico, pero también de envases metálicos, como latas, briks y aerosoles”, advierte Cristina Muñoz.

Reciclaje

Muñoz se muestra tajante: “Juguetes de plástico, biberones y chupetes, utensilios de cocina y los cubos de plástico deben ir al contenedor de restos, el gris. Otros materiales que tampoco van al contenedor amarillo son los tupperwares o macetas de plástico”. Y es que el reciclaje no es una ciencia exacta.

A veces, la cuestión no es solo de qué está fabricado el envase que vamos a desechar, sino que hay que tener en cuenta otras consideraciones, como en el caso de los envases de las medicinas. “Estos deben tener un tratamiento especial por haber estado en contacto con los medicamentos, por lo que conviene depositarlos en los punto SIGRE de las farmacias, entre otros”, explica.

Con respecto a las cápsulas de café, que ya comienzan a estar presentes en todas las casas, las dudas son aún mayores, si cabe. “Estas cápsulas de aluminio no van al contenedor amarillo. Se depositan en el gris o en los puntos de recogida específicos puestos a disposición por las marcas, ya que tienen un sistema de reciclado diferente. El contenido se queda dentro del envase y es necesario un proceso especial para poder llevar a cabo la separación”, aclara Muñoz.

Pero los errores no recaen solo en productos relativamente modernos. Los bolígrafos no deben tirarse al contenedor amarillo, a pesar de estar constituidos por más del 50% de plástico, sino al gris debido a que no son un envase como tal.

Una sociedad responsable

No obstante, a pesar de nuestros errores en el reciclaje, lo cierto es que la concienciación de la ciudadanía al respecto va en aumento. “Una señal que tiene que ver con el grado de conocimiento sobre qué va a cada contenedor”, asegura Muñoz.

Solo durante el año pasado se reciclaron casi un millón y medio de toneladas de residuos, tanto del contenedor azul como del amarillo, lo que se traduce en que significó 1,6 millones de toneladas de CO2 menos en la atmósfera.

Mientras que el reciclaje de envases aumentó un 12,3% respecto al año 2017, “este compromiso también se vio reflejado en el contenedor azul, que se llenó un 12,4% más, eso quiere decir que cada ciudadano recicló 18 kg de papel y cartón al año”, asevera Cristina Muñoz.

En definitiva, una buena gestión, acompañada de iniciativas a favor del reciclaje, que consiguen que aportemos nuestro grano de arena día a día, eso sí, desechando los residuos siempre en el contenedor correcto. Como puntualiza Muñoz, “tenemos que ser responsables no sólo a la hora de reciclar, sino en los pasos previos: comprar, consumir… No debemos olvidar que el mejor residuo es el que no se produce”.

Fuente: Planeta Inteligente – EL MUNDO / Andrea Velasco,

Artículo de referencia: http://www.planetainteligente.elmundo.es/comprometidos/cinco-errores-que-comentemos-al-reciclar,



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