Los Alpes de Alabama se sitúan al borde de la plataforma continental y del Cañón de Soto, por donde se ha descrito el ascenso de un importante penacho de partículas invisibles de hidrocarburos. Sus cumbres están a 67 metros de la superficie, mientras sus estribaciones más meridionales se desploman hasta profundidades de cerca de 1.000 metros. Toda la superficie de esta zona estuvo cubierta por petróleo durante las primeras semanas después del accidente de la plataforma Deepwater Horizon de BP.

En esta parte de la expedición, de dos meses de duración, la organización está prestando especial atención a los organismo existentes en las formaciones geológicas más ricas en biodiversidad de los fondos marinos, tanto para detectar si han sufridoimpactos inmediatos del vertido como para recopilar información sobre el estado actual de estos hábitats y poder estudiar su evolución futura a lo largo de los años de exposición a los efectos de la catástrofe.

“El uso del robot submarino permite registrar imágenes en vídeo y fotografía de los organismos que viven en la zona cuya superficie resultó cubierta por hidrocarburos y productos dispersantes. Ello nos permitirá, dentro de un tiempo, comparar con la situación en la que se encuentren los mismos”, ha señalado el oceanógrafo Xavier Pastor,  director de la campaña a bordo delOceana Latitude.

Oceana está muestreando los hábitats más vulnerables del golfo de Méjico para conocer su evolución. En los Alpes de Alabama se ha identificado un importante número de especies, entre las que destacan peces como morenas y cabrachos, crustáceos como cangrejos ermitaños, corales negros y zigzag, así como esponjas. Los arrecifes y comunidades de corales de profundidad pueden tardar milenios en formarse y hasta pasados muchos años no verse el impacto de los hidrocarburos sobre ellos, que puede consistir en reducción o ralentización en su crecimiento y, en casos agudos, su desaparición a largo plazo.

Además del uso del robot submarino, en cada una de las inmersiones se toman, mediante un instrumento denominado CTD, los datos de temperatura, salinidad y oxígeno disuelto a distintas profundidades. En zonas de aguas más someras, y hasta los cuarenta metros de profundidad, la utilización del ROV en el golfo de Méjico es complementada con las inmersiones que desde el barco llevan a cabo un grupo de buceadores de Oceana dotados de cámaras fotográficas y de video de alta resolución.
 



Dejar una respuesta

avatar
  Suscribir  
Notificar de