La reapertura de la mina, además dejaría sin sentido las inversiones llevadas a cabo en el propio municipio de Aznalcóllar para reconducir el sector productivo y promover la creación de empleo.
 
En opinión de SEO/BirdLife, el Parque Nacional de Doñana, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, no puede tratarse como una isla cuando su conservación depende de la calidad y cantidad de las aguas procedentes de las cuencas vertientes y del estado del acuífero. La degradación del estuario del Guadalquivir, el mal estado del arroyo de la Rocina, la sobreexplotación del acuífero 27, el deficiente estado de depuración de las aguas urbanas e incluso otras explotaciones mineras existentes en Huelva o Sevilla, ya suponen suficientes problemas para sumar ahora este nuevo riesgo.
 
Para SEO/BirdLife, las estrategias de desarrollo, planificación y ordenación territorial de cualquier región deben realizarse con independencia de los intereses a corto plazo (sean agrícolas, mineros, urbanísticos o electorales) y basarse en la sostenibilidad en el uso de los recursos. En este contexto, carece de lógica promover Planes de Desarrollo Sostenible para los municipios de Doñana y al mismo tiempo autorizar explotaciones mineras en sus cuencas vertientes, incumpliendo el obligatorio principio de precaución.
 
Además, SEO/BirdLife recuerda que el 25 de abril de 1998, la empresa Boliden-Apirsa contaba con todas las autorizaciones administrativas y cumplía con todos los condicionantes ambientales exigidos por la Junta de Andalucía y el Gobierno de España. Entonces, también se utilizó la creación de empleo como excusa, antes de sumir a Doñana en el mayor desastre ecológico de su historia y enviar al paro a todo el personal contratado en la mina de Aznalcóllar.
 



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