El equipo de la misión, formado por 12 expertos internacionales, permaneció en la zona afectada por el accidente de la central nuclear Fukushima Daichii entre el 7 y el 15 de octubre para realizar visitas de carácter técnico y reunirse con representantes de los diferentes gobiernos (central, prefectura de Fukushima y municipios) y con otros actores técnicos implicados en la rehabilitación, como el organismo regulador japonés, o los ministerios de industria y agricultura.

Además de recoger 9 reconocimientos de buenas prácticas, las conclusiones del informe preliminar incluyen 12 recomendaciones a las autoridades japonesas, que se centran especialmente en mejorar la optimización de los recursos y evitar sobre-conservadurismos en las evaluaciones, que podrían hacer que algunas tareas de rehabilitación resultaran contraproducentes, por asumir costes económicos, sociales y medioambientales muy altos sin reducir prácticamente las dosis de radiación.

Los expertos que participaron en la misión están trabajando en el informe final, que previsiblemente será entregado a Japón a mediados del mes de noviembre.

Informe preliminar

Los principales esfuerzos relacionados con la protección frente a la radiación se centran en los niños, que son el colectivo más vulnerable a sus efectos. Las medidas se han aplicado en escuelas y guarderías principalmente, y se quiere conseguir que al exposición no supere 1 mSv por año.

Por otro lado, la información al público es otro de los pilares de la recuperación después del accidente en Fukushima, puesto que las autoridades responables piden la colaboración ciudadana en las labores de difución de la evolución del accidente.

Este enfoque está en consonancia con las recomendaciones de la Comisión Internacional de Protección contra las radiaciones y las normas básicas de seguridad del OIEA.



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