La megafauna ha fascinado a los humanos desde nuestros orígenes, cuando los grandes animales que nos servían de alimento, que competían con nosotros o que nos daban caza eran representados en las paredes de las cavernas.

Hoy día, sabemos, además, que la megafauna cumple funciones clave e insustituibles en los ecosistemas. Pero, ¿a qué nos referimos exactamente con el término megafauna?

Un equipo internacional de investigadores, liderado por la Universidad de Granada (UGR), ha puesto de manifiesto que la palabra ‘megafauna’ puede concebirse de formas muy dispares, incluso dentro de la propia comunidad científica.

A pesar de lo intuitivo que puede parecer el término a primera vista, las definiciones científicas pueden variar enormemente, desde los animales más pequeños identificables en una simple fotografía hasta los vertebrados más grandes que hayan existido jamás. Esta circunstancia viene agravada por el hecho de que la mayoría de los autores científicos ni siquiera definen el término antes de usarlo.

Megafauna

Según explica Marcos Moleón Paiz, autor principal de este trabajo e investigador del departamento de Zoología de la UGR, “para un biólogo que estudie los fondos marinos, por ejemplo, megafauna puede ser un cangrejo o una babosa de mar; para un especialista en suelos, megafauna podría ser una lombriz; para un paleontólogo, megafauna se refiere a los vertebrados de un peso superior o aproximadamente igual al de un humano; y para algunos ecólogos terrestres, sólo los megaherbívoros, esto es, los herbívoros de más de una tonelada, deberían catalogarse como megafauna. Esto nos indica que el término se ha ido usando y ha ido evolucionando dentro de cada disciplina, sin apenas entendimiento entre las múltiples disciplinas relacionadas con la megafauna”.

Este trabajo, fruto del esfuerzo conjunto y sinérgico de investigadores que estudian la megafauna desde ámbitos muy diferentes en universidades y centros de investigación de todos los continentes, ha sido publicado hoy en la revista Proceedings of the Royal Society B, donde se le ha dedicado la portada del mes de marzo.

Definiciones arbitrarias

“Hasta ahora -detalla Moleón- la mayor parte de las definiciones usadas por los científicos eran definiciones arbitrarias que funcionaban relativamente bien dentro de una misma disciplina, pero que difícilmente podían aplicarse a otras disciplinas”.

En este trabajo, los autores sugieren que el tamaño por sí sólo es insuficiente para describir adecuadamente la megafauna, y proponen varias definiciones que también tienen en cuenta la función ecológica y las características ecológicas de las especies.

Este trabajo revela que el concepto de megafauna es complejo. Los autores esperan que las nuevas definiciones propuestas estimulen futuros estudios empíricos que las pongan a prueba y determinen hasta qué punto una definición universal es posible.

Para llevar a cabo este trabajo, los investigadores han realizado una búsqueda bibliográfica intensiva y la han complementado con encuestas a expertos en especies de megafauna terrestres, marinas y de agua dulce, tanto actuales como extintas.

“Estas cuestiones semánticas no son nada triviales”, señala el investigador de la UGR. “Aparte de facilitar el entendimiento y la colaboración transdisciplinar, nuestro marco conceptual tiene importantes consecuencias a la hora de dirigir los fondos dedicados a financiar la investigación y los esfuerzos de conservación de la biodiversidad, así como de replantear la docencia que se practica en colegios y universidades”.

Fuente: UGR, DICYT,

Artículo de referencia: http://www.dicyt.com/noticias/un-equipo-internacional-de-cientificos-define-por-primera-vez-que-es-exactamente-la-megafauna,



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