El primer estudio completo, complejo y con herramientas para un futuro sostenible de la Sierra del Teleno ha sido presentado por José Eduardo Santamaría Medel en una tesis doctoral defendida en la Escuela de Ingeniería Superior y Técnica Agraria en León, que ha dirigido el profesor Antonio Alfonso Fernández Manso, del Departamento de Ingeniería y Ciencias Agrarias de la Universidad de León (ULE).

Titulada El pino Pinaster de la Sierra del Teleno: crecimiento, producción y selvicultura, analiza a través del tiempo la configuración de los montes de la Sierra del Teleno, la distribución de especies arbóreas y la estructura de la masa forestal, la única masa natural de pino negral más singular de la península ibérica. Estas especies autóctonas de pinares son únicos, ocupan unas 16.000 hectáreas en altitudes entre 900 y 1.300 metros, sobre suelos ácidos, de textura arenosa, poco profundos, sometidos a escasa lluvia y a temperaturas relativamente frías.

Más allá de estos condicionantes ecológicos, “el fuego ha sido el agente modelador por excelencia de los paisajes de la Sierra del Teleno y, por ende, de las masas de pinar”, explica Fernández Manso sobre el estudio. Sin embargo, si los pinares han perdurado hasta nuestros días se debe, en gran medida, “a su adaptación al régimen de fuego de la zona, con incendios intensos y relativamente extensos producidos tanto por tormentas secas de finales de primavera y principios del verano como por causas antrópicas”.

La tesis de Eduardo Santamaría, jefe del Servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, profundiza en su historia forestal, repasando los conflictos relacionados con la consolidación de la propiedad forestal, una lucha entre los derechos de los vecinos y sus órganos de gobierno, frente a la nobleza, propietaria histórica de estos montes; un conflicto que se prolongó durante el siglo XIX y buena parte del siglo XX.

Asimismo el estudio incide en cómo se gestó, desarrolló, y declinó el aprovechamiento resinero, es decir, cómo pasó de ser clave en el desarrollo económico de la zona mediante la explotación y transformación industrial de la resina, a ser un trabajo secundario en la actualidad.

La resina y su explotación industrial se consolidó en el último tercio del siglo pasado mediante el binomio monte-industria y con la participación de los pueblos propietarios de los montes que tras la recolección tramitaban la posterior venta de la resina a la fábrica de transformación propiedad de la Mancomunidad Resinera, que pertenecía también a casi todos los pueblos productores.

“Sin embargo, la difícil armonización de los intereses de las distintas Juntas Vecinales propietarias de los montes y los altos costes de la mano de obra provocaron que en 1989 se dejara de resinar y la fábrica se cerrara. La resinación desempeña actualmente un papel secundario en la zona, aunque a partir de 2011 se retomaron los trabajos de resinación, si la comparamos con la industria maderera y con una incipiente, y cada vez más importante, explotación micológica y apícola y nuevos usos recreativos”, detalla Fernández Manso, al tiempo que incide en que se trata de una excelente investigación “pues analiza en profundidad los distintos documentos de gestión forestal, los proyectos de ordenación y las revisiones de los mismos que se han realizado durante más de 100 años de acción dasocrática (1907-2007)”.

Los aspectos de crecimiento y producción de estos singulares pinares, también están registrados en el estudio que además incluye un conjunto de herramientas útiles para la planificación y gestión de estos montes como son Tarifas de Cubicación, Curvas de Calidad de Estación, Tablas de Producción y Diagramas de Manejo de la Densidad, unas herramientas que servirán de apoyo a los nuevos documentos de gestión forestal que se planteen en la Sierra del Teleno.

Toda la superficie forestal estudiada ha sido presentada como un mosaico vegetal condicionado por las perturbaciones de los incendios y que ha quedado estructurado por matorral con pinos aislados, pinar joven, pinar adulto, todo entremezclado en superficies más o menos regulares, determinadas por los incendios forestales sucesivos. Santamaría Medel concluye que “el 52% de la superficie arbolada de la Sierra del Teleno ha sido recorrida por el fuego en los 34 años del estudio y el horizonte del rejuvenecimiento total de la masa se sitúa en torno a los 65 años”. Con estos datos, su autor determina que el mosaico vegetal es cambiante, con una vida media inferior a los 70 años, muy por debajo de lo que se otorga a este tipo de planificaciones forestales cuya vida se sitúa en torno a los cien años.

 



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