Corológicamente esta zona se encuadra dentro de la Provincia Castellano Ibérico Leonesa, Sector Guadarrámico, Subsector Guadarramense. Tres grandes asociaciones vegetales se encuentran presentes en el Espardal: El encinar carpetano (Junipero oxycedri _ Quercento rotundifoliae), el robledal de rebollos (Luzulo forsteri – Quercentu pyrenaicae) y las fresnedas (Querco – Fraxinetum angustifoliae).

Los encinares carpetanos se localizan en las zonas más soleadas y secas, donde el suelo es más pobre o inexistente a causa de los afloramientos graníticos. Estos encinares presentan una zonación atípica, puesto que se encuentran por encima del piso que ocupa el robledal, llegando a constituirse como la vegetación potencial.

Estos bosques de encinas están dominados por la especie (Quercus ballota) y el enebro de la miera (Juniperus oxycedrus) acompañados principalmente por la jara pringosa (Cistus ladanifer) y el cantueso (Lavandula stoechas subsp. pedunculata ), que llegan a formar asociación en aquellos lugares más decapitados y antropizados.

Los melojares (Luzulo forsteri – Quercentu pyrenaicae) constituyen otra de las formaciones vegetales potenciales. Estos tienen mayor exigencia publiométrica que los anteriores bosques, ocupando el piso supramediterráneo, aunque en este caso, se hallen por debajo de la formación mesomiditerránea, donde compiten por el espacio con la fresneda, gracias a la existencia de una hidromorfía permanente o temporal.

El encharcamiento de estas vallonadas hace que la fresneda (Querco – Fraxinetum angustifoliae)gane terreno, aunque comparta espacio con sauces, chopos y otras especies hidrófilas. El abandono paulatino de parcelas dedicadas a la ganadería y la ausencia de talas están contribuyendo a esta expansión.

La regeneración natural que está experimentado la zona desaconseja cualquier tipo de actuación, ya que esta se está produciendo de forma muy rápida, e introducir especies propias o alóctonas de este u otros ecosistemas, como el pino resinero (Pinus pinaster) lo único que ocasionaría sería una momentánea ralentización de las formaciones vegetales existente en el lugar.

La existencia de Pinus pinaster en esta zona es producto de cultivos, aunque tenga apariencia de espontáneas. En concreto, la masa presente en el Espardal es producto de las repoblaciones efectuadas en la cuarta mitad del siglo XX, como lo demuestra los trabajos de tratamientos selvícolas realizados en 1990 en el monte consorciado M – 2008 por la empresa CEIFRA, S.A. (Centro de Ingeniería Forestal) sobre 90 Has. de pino joven de repoblación.

Posteriormente se han realizado nuevas repoblaciones con especies propias de la zona, siendo los daños causado en el terreno de asiento mayores que el resultado obtenido. Las pocas especies de Quercus que han sobrevivido están enanizadas o con escaso desarrollo, contrastando con las especies que a su lado han nacido de forma espontánea.

El empeño de la Comunidad de Madrid de seguir con sus actuaciones, contrasta con las palabras que el 14 de abril de 2008 pronunció su Director General de Medio Ambiente (Allué-Andrade Camacho)en la sesión de la Comisión de Medio Ambiente de la Asamblea de Madrid ante una pregunta realizada por una portavoz de la oposición "Y me habla usted del valor de la regeneración natural. Mire, yo soy forestal; efectivamente, donde la naturaleza opera sola, ¡buena gana de meterse!, Es una pérdida de tiempo y de dinero. El problema está en que las condiciones de pastoreo ahora mismo en la sierra, las masas naturales van a evolucionar muy lentamente…" Lo que no viene a ser en este caso, por lo que nos hace pensar que para la Comunidad es más importante gastar lo presupuestado, que conservar el bien natural de todos.



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