Entre 1990 y 2008, las importaciones y el consumo de Europa supusieron la deforestación de alrededor de 9 millones de hectáreas, una superficie similar a la de Andalucía. Estos datos son una estimación muy conservadora, y podrían ser mucho más altos, pues el estudio no refleja la creciente demanda de biomasa de los últimos años.

La UE se encuentra muy por delante de otras regiones industrializadas: el este de Asia, Japón y China incluidas, ha contribuido a la deforestación de 4,5 millones de hectáreas, y Norteamérica a la de 1,9 millones durante el mismo periodo.

El estudio "El impacto del consumo europeo sobre la deforestación" muestra que aunque la mayoría de productos de cultivo y ganaderos que pueden ser vinculados a la deforestación tropical son consumidos a un nivel local o regional, casi el 36 % de los vendidos internacionalmente van a la UE. El aumento del consumo de cultivos como la soja, el aceite de palma y productos relacionados, además del consumo de carne, son los factores que más impulsan la deforestación en áreas tropicales.

La mayor parte de las materias primas vinculadas a la deforestación que importa la UE son alimentarias. WWF trabaja para promover patrones de consumo respetuosos: menor malgasto de alimentos, una dieta con menor ingesta de proteína animal y procedente de ganadería extensiva, consumo local, estacional y ecológico, buenas prácticas agrícolas y forestales (como las que garantiza el sello FSC). Además, son necesarios cambios en la Política Agraria Común, que indirectamente contribuye a la deforestación de áreas tropicales. Por ejemplo, si se promoviese el cultivo de leguminosas locales, se conseguiría un mayor grado de autoabastecimiento para la ganadería de la UE, y serían necesarias menores importaciones de soja.

Citas de Anke Schulmeister, jefe de Política Forestal en la Oficina de Políticas Europeas de WWF

"La Comisión Europea, los Estados Miembros y el Parlamento Europeo necesitan revisar de inmediato todas las políticas que están relacionadas con el consumo de recursos derivados de áreas tropicales deforestadas si nos tomamos realmente en serio la necesidad de remediar nuestra parte del problema global. Los líderes europeos no pueden jugar al "ojos que no ven corazón que no siente" cuando se trata de la destrucción de bosques fuera de la UE".

"Es triste que una gran parte de los suministros agrícolas de la UE suponen la explotación de áreas forestales recién destruidas. Nuestra verdadera contribución al calentamiento global y a la pérdida de biodiversidad es claramente mucho mayor que lo que creíamos, si tenemos en cuenta los impactos indirectos. Necesitamos reducir nuestra huella ecológica estudiando como nuestro consumo de recursos afecta a esos países tropicales. Además, necesitamos reforzar los estándares necesarios para asegurar que los cultivos y el ganado consumido en la UE son producidos de forma eficiente y sostenible".

"No existe una varita mágica para resolver el problema de la deforestación. Lo que muestra el informe es que hace falta coherencia en las políticas de medio ambiente, agricultura, comercio y consumo, que son todas vitales para abordar el papel de la UE en la deforestación."

"El séptimo plan europeo de acción por el medio ambiente debería ofrecer unas pautas concretas sobre cómo podemos reducir nuestro impacto en esos bosques amenazados, y ayudar a reducir el consumo de productos vinculados a la deforestación".



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