Por su parte la portavoz del Comité Científico del PEVOLCA, María José Blanco, explicó que estos episodios son "grandes burbujas formadas por acumulación de gas que crecieron de forma pausada, durante unos quince segundos, hasta colapsarse y lanzar pequeñas partículas". La primera de ellas llegó a alcanzar una altura de entre 20-25 metros.

María José Blanco insistió en que estos "son fenómenos puntuales asociados a la sismicidad que se está registrando en la zona de El Golfo, que se pueden volver a repetir pero que su incidencia no se puede relacionar con una variación de las características del edificio volcánico".

En cuanto a la distancia a la que se encuentra el foco eruptivo de La Restinga, Blanco anunció que el buque Ramón Margalef va a colocar una serie de boyas que van a permitir la realización de un triangulación del fenómeno eruptivo lo que permitirá determinar dónde se produce la emisión y analizar su posible avance a tierra.

Incremento emisión de gases

Por otro lado, científicos del Instituto Volcanológico de Canarias han confirmado a la dirección del PEVOLCA la detección de las mayores temperaturas anómalas asociadas a la manifestación superficial más obvia de la erupción submarina que se están registrando al Sur de La Restinga.

La diferencia de temperatura registrada en el ambiente marítimo superficial de dicha zona, mediante el uso de cámaras térmicas en posición móvil aérea, es la mayor detectada hasta hoy; más de 11ºC. La temperatura del agua en el ambiente superficial del Mar de las Calmas que no se encuentra afectada intensamente por la actividad eruptiva ha sido 23,9 ºC, mientras que el registro de la temperatura del agua en la zona donde se observa la manifestación superficial más obvia de la erupción submarina llega a alcanzar los 35,3ºC. Esta diferencia de temperatura en el ambiente superficial del Mar de las Calmas refleja claramente un importante flujo de calor como consecuencia de la erupción submarina.

Estas medidas fueron realizadas el domingo 6 de noviembre desde el helicóptero de la Guardia Civil.

Esta línea de investigación coincide con los datos aportados por los científicos del buque del Instituto Español (IEO) Ramón Margalef, ya que estos determinan que "la concentración de hierro disuelto en las aguas superficiales recogidas en las inmediaciones del volcán quince minutos después de la erupción del domingo, sobre las 18:00 horas, es cuatro millones de veces más alto que en condiciones normales, ha pasado de 0.05 a 2300 nano-molar. Este proceso natural supone un aporte de hierro biodisponible de extraordinaria magnitud para los organismos autótrofos, por lo que estamos ante un gigantesco fenómeno de fertilización oceánica".



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