Los ornitólogos de SEO/BirdLife han denunciado estas prácticas generalizadas pese a su prohibición, detectadas en el último mes a lo largo y ancho de las comarcas extremeñas de las Vegas del Guadiana, Olivenza y la Serena.

Cientos de cultivos ardieron sin control día y noche, junto a caminos, lindes, carreteras y ríos. Algunos espacios de la Red Natura 2000 de gran importancia para especies migratorias como la grulla o invernantes como el sisón, han sido afectados especialmente. Tal es el caso de la ZEPA Arrozales de Palazuelo y Guadalperales, la ZEPA Embalse de Orellana y Sierra de Pela o el LIC Dehesas del Ruecas y Cubilar, entre otros.

SEO/BirdLife ha denunciado ante la Consejería de Agricultura, Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Energía esta situación. También ha pedido información sobre los expedientes abiertos al respecto y ha solicitado ser informada también de las medidas de información a los agricultores y de control que la Consejería tenga pensado poner en marcha para la campaña de 2012.

La quema de rastrojos de cultivos es una actividad prohibida por el reglamento europeo que regula las buenas condiciones agrarias y ambientales que rigen en los pagos directos de la Política Agraria Común (PAC). Estas quemas empobrecen los suelos y además eliminan zonas de alimentación prioritaria para especies migratorias, precisamente en los meses de finales de verano y principios de otoño, cuando más necesitan estas reservas de grano sobrante de las cosechas.

Fuegos incontrolados
 
La sociedad conservacionista denuncia incluso que los fuegos incontrolados, realizados sin cumplir las mínimas medidas de seguridad, se han extendido en varios puntos afectando a vegetación distinta de los cultivos, como en el caso de la Vía Verde Villanueva de la Serena – Logrosán, infraestructura de senderismo de primer orden que se ha visto afectada por los fuegos, perdiendo parte del arbolado autóctono plantado a lo largo de la misma. Pero lo más grave son los puntos detectados en los que los fuegos agrarios se han extendido sobre la vegetación de ribera del río Guadiana y de alguno de sus tributarios, destruyendo zonas de gran diversidad biológica.

La situación, algunos días y en determinadas zonas, debido a la acumulación de quemas de rastrojos, ha podido afectar seriamente a la calidad del aire, produciendo problemas a la población residente junto a dichas áreas quemadas.



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