"No es una anécdota en el vulcanismo canario", admite Barrera.  De momento, "la prospección geofísica no puede determinar la situación de la cámara magmática ni sus características, con alguna decepción de los técnicos y de los científicos", asegura. Por ello, lamenta también la escasez de datos geológicos que se están dando de la erupción y que podrían ayudar a confeccionar un modelo geológico de lo que ocurre en la profundidad. "Se está perdiendo una oportunidad histórica", indica.

"Ante la erupción más larga de Canarias, solo sabemos que continúa el tremor, que siguen las manchas, que de vez en cuando hay terremotos menores de 2.0 y que la deformación del terreno está prácticamente estable". Todos ellos son los parámetros físicos de la erupción aportados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y el ITER.

Se espera con atención los datos de la 5ª y última campaña realizada por el barco oceanográfico Ramón Margalef, que podría aclarar la profundidad de la emisión.  "Ese dato es muy importante para evaluar la peligrosidad de la misma", comenta el vulcanólogo. La mayoría de las erupciones son submarinas.

"Dos tercios de las erupciones volcánicas del planeta son submarinas", explica Barrera.  Razón por la cual, en El Hierro, el relieve construido por las erupciones submarinas tiene más volumen que en superficie.  La erupción actual no es diferente a lo que se podía esperar conociendo la morfología total de la isla, "pues está contribuyendo al crecimiento de la gran dorsal submarina (35 km de longitud) que se prolonga hacia el sur-suroeste desde la península de La Restinga", señala el vicepresidente del ICOG. Aún así, "no es nada raro ni excepcional", reconoce.

Actualmente, en la superficie del mar de Las Calmas continúa el burbujeo, ya que los gases siguen generando una mancha que migra en diferentes direcciones según las corrientes. Asimismo se está produciendo la salida de material magmático humeante intermitentemente, "cuya naturaleza desconocemos", explica el vicepresidente del ICOG.

"Los vulcanólogos sabemos que la naturaleza y textura de los materiales emitidos en una erupción volcánica suele cambiar con el paso del tiempo, y que dichos cambios son muy importantes para determinar el momento eruptivo de la zona e interpretar mejor los parámetros físicos", puntualiza José Luis Barrera.



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