Según explicó la responsable de la red de vigilancia volcánica del IGN, Carmen López esto se debe a que "el nivel de sismicidad y la señal de tremor han bajado y las deformaciones no sólo no han aumentado, sino que en algunas casos incluso han remitido".

Por su parte, el investigador del CSIC, Joan Martí, confirmó la existencia de la erupción pero afirmó que su duración será de pocos días o semanas. No obstante, insistió, al igual que Carmen López, en que hay que seguir manteniendo una vigilancia constante "hasta que desaparezca toda la señal de tremor y el nivel de sismicidad vuelva a la normalidad".

Asimismo, Joan Martí, confirmó que las muestras de material piroclástico que se habían recogido son basaltos propios de las erupciones volcánicas registradas en Canarias, aunque recordó que los resultados definitivos sobre su composición se tendrán la próxima semana.

El investigador del CSIC explicó que este proceso eruptivo es una erupción de varias fases que se producen en la misma línea de fractura, como ya se han registrado en Canarias en varias ocasiones.

Respecto a la posibilidad de que tenga lugar una segunda fase de la erupción Martí precisó que no tiene porque producirse; no obstante indicó que si ésta tuviera lugar el equipamiento con el que se cuenta permitiría detectarla con la suficiente antelación como ha sucedido en esta primera fase.



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