En los principales países tropicales de la cuenca del Amazonas, el África central y el Asia sudoriental, entre el 50% y el 90% de la tala se lleva a cabo por delincuentes organizados que ponen en peligro las labores para la conservación de la vida silvestre, la erradicación de la pobreza y la lucha contra el cambio climático y la deforestación.

A nivel mundial, la tala ilícita representa ya entre el 15% y el 30% del comercio lícito, según un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL).

En la Evaluación de respuesta rápida titulada “Carbono limpio, negocio sucio” se indica que el comercio ilegal, cuyo valor se calcula entre 30.000 y 100.000 millones de dólares de los Estados Unidos de América anualmente, dificulta el Programa de colaboración para reducir las emisiones debidas a la deforestación y la degradación forestal (ONU-REDD), uno de los instrumentos principales para impulsar el cambio ambiental positivo, el desarrollo sostenible, la creación de empleo y la reducción de las emisiones.

En el informe se llega a la conclusión de que sin una labor de represión coordinada internacionalmente, los madereros ilegales y los cárteles continuarán trasladando sus operaciones de un lugar a otro donde sigan quedando impunes para continuar con su lucrativo comercio a expensas del medio ambiente, las economías locales e incluso las vidas de los pueblos indígenas.

El informe fue presentado en la Conferencia Mundial sobre los Bosques celebrada en Roma, durante un acto de ONU-REDD, que es una coalición del PNUMA, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“La financiación para ordenar mejor los bosques representa una oportunidad enorme no solo de hacer frente al cambio climático sino también de reducir los índices de deforestación, mejorar los suministros de agua, rebajar la erosión del suelo y generar trabajos ecológicos decentes en la gestión de los recursos naturales” dijo Achim Steiner, Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del PNUMA.

“La tala ilegal puede sin embargo boicotear esa labor, hurtando a los países y las comunidades un futuro sostenible, si las actividades ilegales son más rentables que las legales en el marco de la Iniciativa REDD+,” añadió.

Según el informe, los grupos delictivos están combinando tácticas tradicionales como los sobornos con métodos de alta tecnología como el pirateo informático de sitios web de los gobiernos. Las operaciones ilegales también se están haciendo más sofisticadas: los madereros y los intermediarios trasladan sus actividades a otras regiones y países para evitar las medidas represoras locales e internacionales.

Si bien se ha avanzado mucho, la mayoría de las gestiones van encaminadas a alentar y crear incentivos para el comercio legal, no a luchar contra la delincuencia. Lamentablemente, los incentivos económicos actuales rara vez son eficaces para reducir la corrupción colusoria y las actividades de tala ilegal, ya que quienes las perpetran corren poco riesgo de ser detenidos.

Los cálculos del informe que muestran que la magnitud del problema es mucho mayor que lo que se pensaba se deben a un mejor conocimiento de los métodos empleados para el blanqueo de la madera de origen ilícito.

En el informe se describen 30 modos ingeniosos de conseguir y blanquear madera de origen ilícito. Entre los métodos principales cabe citar la falsificación de los permisos para la tala, los sobornos para obtener permisos (hasta 50.000 dólares por un solo permiso en algunos países), la tala superior a las concesiones y el pirateo de sitios web gubernamentales para obtener o modificar permisos electrónicos.



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