Los árboles de Navidad, mejor naturales

Se acercan ya las fiestas de Navidad y cada año son más las personas que se suman a la costumbre de adornar la casa con un árbol. Como norma general, es preferible el árbol natural al árbol artificial de plástico y derivados del petróleo, que son más contaminantes. Conviene elegirlo bien, cuidarlo durante el tiempo que esté en casa y darlo la mejor salida una vez pasen las fiestas, bien sea transplantarlo o  llevarlo a un centro de recogida municipal. 

El árbol natural capta CO2 de la atmósfera en su crecimiento, almacena el carbono y devuelve oxígeno. Mientras esté vivo, ayuda a mitigar los efectos del cambio climático. Por el contrario, un árbol artificial, tanto en su fabricación como en su eliminación emiten CO2. Solo por esta notable diferencia la elección está clara: mejor un árbol natural.

Conviene dejar claras algunas cuestiones que se preguntan cada año.

¿Qué tipo de árbol escogemos?

Hay que procurar escoger especies autóctonas o que ya estén naturalizadas en nuestro país: pinos y abetos. Los abetos presentes en la península Ibérica son Abies alba en el Pirineo y Abies pinsapo en la Serranía de Ronda. El segundo, el pinsapo, es una especie protegida y no puede utilizarse sin los permisos correspondientes o comprobando que procede de un vivero. 

Es necesario asegurarse de que la planta ha pasado los correspondientes controles fitosanitarios, debemos exigir su pasaporte fitosanitario CE para evitar que puedan propagar una plaga en caso de transplantarse al medio natural.

Los árboles que se suelen vender en estas fechas con el nombre de abetos provienen del centro Europa, no son propios del medio natural de la península Ibérica, aunque se utilizan en jardinería. Han sido plantados para convertirse en árboles de Navidad por lo que difícilmente pueden arraigar en el medio natural. Alrededor del 90% de ellos muere por un mal cuidado durante el tiempo que está en casa.

Desde un punto de vista ecológico, es preferible utilizar ramas de pino silvestre, cortadas para la ocasión y que, una vez pasadas estas fiestas, puedan triturarse y convertirse en compost.

Consejos para elegirlo:

  • que el árbol esté plantado en un tiesto desde hace tiempo, que no sea un árbol transplantado recientemente a la maceta (repicado) porque tiene menos posibilidades de sobrevivir.
  •  Al tocar las acículas del pino o del abeto no deben arrancarse con facilidad, deben permanecer en el árbol. Esto demuestra que está bien hidratado.
  • Que muestre un buen aspecto en general, con acículas verdes.
  • Comprarlo en un vivero profesional de garantía o en las escuelas Universitarias de Ingeniería Forestal.

Consejos de mantenimiento:

  • No pegarlo a la calefacción o fuente de calor extrema.
  • Abrir las ventanas de la sala para que reciba el aire e incluso el sol directamente, necesita luz.
  • Regarlo una o dos veces por semana en caso de estar en ambiente muy caluroso. Con un vaso de agua puede ser suficiente.
  •  Cuidado con las lámparas y adornos que emitan mucho calor y se colocan sobre el árbol, pueden dañarlo o provocar incluso algún pequeño incendio si no están en bien aisladas.

¿Qué hacer con el árbol después de las fiestas?

Dos opciones: transplantarlo o convertirlo en compost previa trituración.

Lo ideal es conservarlo hasta el año que viene, aunque eso es especialmente difícil si se va a conservar en el interior de casa, entre otras cuestiones porque son especies de crecimiento rápido y necesitarán más salir de la maceta cuanto antes. Es necesario sacarlo al exterior, a la terraza o al jardín para que reciba el aire, el sol y el agua de la lluvia. Es necesario ayudarlo con aportes de minerales y materia orgánica suplementaria.

Si se va a transplantar hacerlo en un jardín. No debe introducirse en el medio natural sin control de la especie de que se trata ni el lugar donde se transplanta. 

También podemos llevarlo a los servicios de recogida que suelen tener los ayuntamientos. Los ejemplares más fuertes serán transplantados en jardines y parques públicos, los que no sobrevivan serán triturados y convertidos en abono para nuevos árboles.



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