La Agencia Internacional de la Energía (IEA) ha dado a conocer el nuevo informe anual, el World Energy Outlook 2020, muy influido por la COVID-19. Los posibles escenarios que plantea permiten visibilizar un planeta en evolución positiva, con una remodelación de la energía futura. Pero también advierte de otras posibilidades. Y, además, de los terribles estragos que está causando la pandemia. Entre ellos, que se han revertido varios años de descensos en el número de personas sin acceso a la electricidad.

Ha sido un año de altos y bajos para el sistema energético mundial, por culpa del coronavirus. Y sus efectos se podrán percibir durante años. En cuestión energética, la COVID-19 podrá acelerar o ralentizar la transición energética; pero dependerá de cómo respondan las políticas gubernamentales a los desafíos a los que nos enfrentamos.

El World Energy Outlook 2020 se centra en el periodo de los próximos 10 años. Lo cierto es que los cambios, con respecto al informe de 2019, son importantes, a causa de la pandemia. Por eso, contempla diferentes escenarios según las vías que se adopten para salir de la crisis actual. De ahí estas cifras:

  • La demanda mundial de energía se reducirá en un 5% en 2020.
  • Las emisiones de CO2 relacionadas con la energía también se reducirán en un 7%.
  • Además, la inversión en energía descenderá en un 18%.

World Energy Outlook 2020 (WEO): Escenarios influidos por la COVID-19

El enfoque establecido por el informe compara diferentes escenarios que muestran cómo podría desarrollarse el sector energético.

Escenario de Políticas Declaradas

Según reflejan las intenciones y los objetivos de las políticas, actualmente, el WEO contempla que la demanda de energía se recupere en 2023.

Las energías renovables toman un papel protagónico en todos los escenarios, con la energía solar en el centro. Las políticas de apoyo y las tecnologías que maduran están permitiendo un acceso muy barato al capital en los principales mercados. La energía solar fotovoltaica es ahora consistentemente más barata que las nuevas plantas de energía de carbón o gas en la mayoría de los países. Además, los proyectos solares ofrecen actualmente algunos de los costes de electricidad más bajos jamás vistos.

En el Escenario de Políticas Declaradas, las energías renovables cubren el 80% del crecimiento de la demanda mundial de electricidad durante la próxima década. La hidroeléctrica sigue siendo la mayor fuente renovable, pero la energía solar es la que más crece, seguida de la eólica terrestre y marina.

Los combustibles fósiles se enfrentan a diversos desafíos. La demanda de carbón no vuelve a los niveles previos a la crisis en el Escenario de Políticas Declaradas. Además, su participación en la combinación energética de 2040 cae por debajo del 20% por primera vez desde la Revolución Industrial. Pero la demanda de gas natural crece significativamente, principalmente en Asia. Mientras, el petróleo sigue siendo vulnerable a las principales incertidumbres económicas derivadas de la pandemia.

Escenario de Recuperación Retrasada por la COVID-19

Sin embargo, esa recuperación no sucedería hasta 2025, en el caso de una pandemia prolongada y una recesión más profunda. El menor crecimiento de la demanda reduce las perspectivas de precios de petróleo y gas, en comparación con las tendencias anteriores a la crisis. Pero las grandes caídas en la inversión aumentan el riesgo de volatilidad futura del mercado.

Escenario de Desarrollo Sostenible

World Energy Outlook 2020 muestra que el fuerte crecimiento de las energías renovables debe ir acompañado de una sólida inversión en redes eléctricas. Sin una inversión suficiente, las redes serán un eslabón débil en la transformación del sector energético, con implicaciones para la confiabilidad y seguridad del suministro.

Los peores efectos de la crisis se sienten entre los más vulnerables. La pandemia ha revertido varios años de descensos en el número de personas en África subsahariana sin acceso a la electricidad. Y un aumento en los niveles de pobreza puede haber hecho que los servicios básicos de electricidad sean inasequibles para más de 100 millones de personas en todo el mundo.

Se prevé que las emisiones globales se recuperen más lentamente que después de la crisis financiera de 2008-2009; sin embargo, el mundo todavía está muy lejos de una recuperación sostenible.

Un cambio radical en la inversión en energía limpia ofrece una forma de impulsar el crecimiento económico, crear empleos y reducir las emisiones. Este enfoque aún no ha aparecido de manera prominente en los planes propuestos hasta la fecha. Sólo está presente en la Unión Europea, el Reino Unido, Canadá, Corea, Nueva Zelanda y un puñado de otros países.

En el Escenario de Desarrollo Sostenible, que muestra cómo encaminar al mundo hacia la consecución de los objetivos de energía sostenible en su totalidad, la implementación completa del Plan de Recuperación Sostenible de la IEA lleva a la economía energética global por un camino diferente después de la crisis.

El World Energy Outlook 2020 muestra que: si la infraestructura energética actual continúa funcionando de la misma manera que lo ha hecho hasta ahora, se mantendría el aumento de en 1,65° C.

Escenario de Emisiones Netas Cero para 2050

Para este escenario se necesitaría un conjunto de medidas adicionales “dramáticas” durante los próximos 10 años.

Lograr una reducción de alrededor del 40% en las emisiones para 2030 requiere, por ejemplo, que: las fuentes de bajas emisiones proporcionen casi el 75% de la generación de electricidad mundial en 2030, frente a menos del 40% en 2019; asimismo, que más del 50% de los automóviles de pasajeros vendidos en todo el mundo en 2030 son eléctricos, frente al 2,5% en 2019.

La electrificación, la innovación, los cambios de comportamiento y las ganancias masivas de eficiencia jugarían un papel importante. Ninguna parte de la economía energética podría quedarse atrás; sería poco probable que pudiera moverse lo suficientemente rápido para compensar la diferencia.

Conclusión frente a la COVID-19

«En medio de la profunda perturbación y la incertidumbre causadas por la COVID-19, se necesita un aumento en las políticas energéticas bien diseñadas para encaminar al mundo hacia un sistema energético resiliente que pueda cumplir los objetivos climáticos».

Fuente: Esther de Aragón / EnergyNews,

Artículo de referencia: https://www.energynews.es/iea-world-energy-outlook-2020/,



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