El tsunami que azotó la costa oriental de Japón el 11 de marzo de 2011 superó todas las previsiones. Sus olas de 15 metros crearon la desolación en la zona y provocaron una crisis nuclear difícil de prever en el país asiático. La central de Fukushima sufrió varias explosiones y fugas radiactivas que todavía se siguen registrando. 
Esta catástrofe demostró que, a pesar de todas las medidas de seguridad, los accidentes nucleares pueden seguir ocurriendo; porque lo imprevisto ocurre. La crisis en Fukushima puso en evidencia las consecuencias de un accidente nuclear y mostró los peligros de esta tecnología.
 
Ecooo considera que se debe abrir el debate sobre qué tipo de modelo energético es necesario para evitar futuros riesgos y transitar hacia una independencia energética que permita la producción de una energía más limpia, sostenible y segura.
 
Actualmente, en España el debate nuclear está otra vez encima de la mesa debido a la construcción del Almacén Temporal de Residuos nucleares (ATC) y la reapertura de la central de Garoña. Esta instalación nuclear es gemela a la de Fukushima y ha superado ya la vida útil de 40 años para la que fue diseñada.
 
Asimismo, existe en España un exceso de potencia instalada, por lo que la reapertura de Garoña solo responde a intereses empresariales y no a un interés colectivo para asegurar el suministro eléctrico.
 
Existen alternativas viables técnica y económicamente para emprender la transición hacia un nuevo modelo energético; un nuevo modelo energético basado en energías  renovables y a disposición de la ciudadanía. Gracias a las renovables los ciudadanos pueden convertirse en dueños de su propia energía y potenciar así la independencia energética de combustibles fósiles y energía nuclear. 



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