La subida de los precios en el año 2022 es una realidad que afecta a todos los sectores. El incremento en la tarifa de la luz y la posterior consecuencia similar en la gasolina ha arrastrado a la totalidad de los productos que se comercializan. Producir es ahora más caro que hace unos años y esto se traduce en un aumento del IPC que ha superado el 8 por ciento anual.

En un contexto tan particular como éste, los consumidores recurren al ingenio y a la búsqueda de ofertas para conseguir el mejor precio en la lista de la compra. El recurso de la plataforma Gasogenio es el mejor ejemplo de cómo intentar llenar el depósito del coche obteniendo el mejor ahorro posible.

El combustible es, precisamente, uno de los gastos más significativos que evidencian la subida de precios. El incremento del precio ha sido exponencial durante los últimos años, fruto de factores internos y externos, muy particulares y excepcionales, como una pandemia o un conflicto bélico. En solo dos años, entre marzo de 2020 y el mismo mes en 2022, la gasolina y el diésel han incrementado su precio de mercado en un cien por cien. Si cuando empezó el confinamiento el coste medio en España era de 1.02 y 1.13 euros respectivamente, veinticuatro meses después la factura ha subido hasta los 2.01 y 2.11 puntos.

Las ayudas del Gobierno están siendo insuficientes para la mayoría de españoles, que encuentran en el repostaje un gasto desorbitado, tanto a nivel particular como profesional, teniendo en cuenta que se trata de un bien básico y necesario. Uno de cada dos españoles se desplaza en coche a trabajar y este incremento en el precio del combustible significa una reducción del salario, pues al usuario le cuesta más el simple hecho de acudir a su lugar de trabajo.

El gasoil también se utiliza en comunidades de vecinos para calentar las viviendas. Desde la perspectiva profesional, esta situación conlleva, irremediablemente, a un incremento en los precios de venta de los productos en el mercado. Producir es más caro, ya que el combustible se utiliza en diferentes fases de la cadena de producción, incluido, evidentemente, el transporte. Las empresas no trabajan a pérdidas y tienen que recuperar estas pérdidas en la venta directa.

¿Cómo puedo obtener el mejor precio? Busca la app de Waylet

De la necesidad surge la virtud y los ciudadanos están recurriendo con más frecuencia a plataformas especializadas que informan sobre el ahorro de combustible y ofrecen oportunidades como descuentos, cupones o aplicaciones para conseguir el mejor precio. Gasogenio se mueve en este objetivo, con un detallado informe sobre las características y uso de cada tipo de combustible; así como con propuestas para reducir decimales en cada litro.

Una opción para ahorrar en el repostaje es descargarse la aplicación Waylet, que está ligada a la compañía Repsol y que ofrece un descuento directo de 30 céntimos por litros de gasoil o diésel. El usuario, además, recibe una cantidad de dinero en cada ocasión que utiliza esta app en una gasolinera y puede utilizarlo posteriormente para pagar, de manera que la reducción es ligeramente superior a esos 0,30 euros. En esta cantidad se incluye la bonificación de 0,20 que aporta el Gobierno.

Repsol no es el único gigante de la industria de las refinerías que ha buscado alternativas para ofrecer los mejores descuentos en una situación tan compleja como la actual. La mayoría de las principales gasolineras utilizan sus aplicaciones para fidelizar clientes mediante códigos promocionales o reducciones directas. Lo recomendable es navegar por los sitios webs de cada una de ellas y conocer sus características. La ventaja es que es un proceso sencillo y cómodo, pues solo es necesario descargarse la app en el teléfono móvil, incluso se pueden realizar los pagos desde ella.

Tipos de combustible

Cuando un conductor acude a una gasolinera para recargar su vehículo, encontrará muchos tipos de combustible y es importante conocer las diferencias para optimizar la inversión y obtener el mejor rendimiento en la relación entre calidad y precio. Respecto al diésel, el gasóleo A es más barato que el tipo A Plus, que también está habilitado para funcionar en todos los motores.

Si el objetivo es pagar lo mínimo, la mejor elección es el diesel normal, pues el otro suele tener un coste mayor de hasta diez céntimos por litro y las consecuencias sobre el gasto de combustible en cada kilómetro solo compensan si se realiza un uso continuado del vehículo. Profesionales del transporte como camioneros, transportistas o conductores de autobús sí que suelen recurrir a esta opción.

Por otro lado, la gasolina 95 consume menos y es más barata que la 98, si bien este segundo tipo solo se puede aplicar en vehículos de alto rendimiento. La diferencia de precio es alta, diez céntimos, así que aquí no se puede dudar si el objetivo es conseguir el máximo ahorro en el repostaje.

Fuente: Redacción Ambientum



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