Los costes de las tecnologías renovables, especialmente eólica y fotovoltaica, han evolucionado mucho desde sus inicios. Tanto su mayor implantación como la evolución tecnológica han permitido que los niveles de sus costes de instalación hayan disminuido considerablemente.

Por ejemplo, de acuerdo con IRENA, entre 2010 y 2017 los costes (LCOEs) de los proyectos fotovoltaicos disminuyeron en media un 73% mientras que los de los proyectos eólicos disminuyeron en media un 22%. Esta reducción de costes implica que al plantearse una nueva inversión, la instalación de nueva generación renovable puede resultar ya más económica que la generación fósil.

Niveles muy competitivos

En los últimos años se han alcanzado unos niveles de coste muy competitivos, como se demuestra en las subastas de compra de electricidad renovable que están proliferando. En estas subastas se asignan contratos de venta de electricidad renovable de largo plazo, durante un periodo de tiempo generalmente superior a 10 años. Así, las subastas aspiran a promover la instalación de nueva capacidad renovable, asegurando a los productores un flujo de ingresos que les permite invertir en nuevas centrales.

Este tipo de subastas se organizan cada vez en más territorios. En América Latina, países como México, Chile o Argentina están impulsando estos mercados a través de licitaciones públicas, mientras que en Europa lo han hecho países como Alemania y Francia. En el resto del globo destacan también los ejemplos de Sudáfrica, Dubái, China y Marruecos.

Implementación de subastas

La implementación de las subastas es distinta en cada país, dependiendo de las condiciones del mercado. A menudo, el generador vende su electricidad renovable directamente a la utility del sistema, la empresa que distribuye y suministra la electricidad a los clientes finales. Sin embargo, existen modelos en los que la electricidad renovable se vende a comercializadores o incluso a clientes finales. Además, en algunos casos las subastas no están únicamente restringidas a energías renovables.

En cualquier caso, las subastas han demostrado la competitividad de las energías renovables, resultando en precios bajos que repercutirán en un menor coste para el consumidor final.

Fuente: Sostenibilidad,



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