Las ciudades deberán fomentar la proximidad, y ello supone rediseñar la movilidad urbana e interurbana y modificar hábitos de la vida cotidiana de las personas, tanto en su ámbito laboral, comercial o en su ocio.

La apuesta sólo puede ser una, y se trata de lograr una ciudad con un nuevo urbanismo socialmente comprometido, que corrija los errores y modas del pasado y que recupere la esencia de la vida sostenible en comunidad.

En la lucha por un nuevo entorno, en este combate por la sostenibilidad, el nuevo modelo urbano debe superar el esquema de una “ciudad funcional” que ha ido separando y compartimentando cada vez más la ciudad residencial y la ciudad del trabajo. Esa ciudad insostenible, pensada hace más de un siglo, ha de ser sustituido por el concepto de la ciudad completa y sostenible.

En concreto, las ciudades deben asumir que para remediar la escasez de suelo urbano es preciso recuperar el patrimonio arquitectónico e industrial y dotarlo de nuevos usos que permitan preservar también la memoria de la ciudad y de su paisaje urbano.

La ciudad completa y sostenible será aquella que entienda el espacio público, sus parques, plazas, calles y aceras, como infraestructuras estratégicas al servicio de las personas y para las personas.

Un espacio público de calidad que fomente la calidad de vida de las personas, la vitalidad comercial y económica, la seguridad de sus calles; una ciudad que fomente la socialización y un mayor sentimiento de pertinencia y que aporte calidad de vida a sus distintos barrios.

Ciudades comprometidas con el medio ambiente

Las ciudades también están obligadas a comprometerse con el medioambiente y con la salud pública. Necesitamos ciudades verdes, renaturalizadas, pacificadas e inclusivas adaptas a todos los grupos de edad y diferentes capacidades.

Las ciudades se enfrentan a una nueva realidad humana consistente en la mayor longevidad y el progresivo envejecimiento de su población. En menos de una década, la generación del “baby boom” habrá alcanzado la edad de jubilación, y ello comporta que este numeroso grupo de edad consuma y utilice en mayor medida tanto el espacio público como los servicios básicos y de movilidad.

Asimismo, las ciudades se hallan sometidas a las consecuencias del cambio climático. La lluvia, el frío o el calor extremo requerirán una plena adaptación de las ciudades a esta nueva realidad. Eso será así, especialmente, en las ciudades ubicadas en nuestra latitud, en las que el efecto de isla de calor urbana tendrá importantes costes sociales, de salud y energéticos.

Las áreas urbanas deberán adaptar sus calles, parques y plazas e incrementar, a través de un mayor verde urbano, los espacios de sombra y dotarse de muros vegetales, de fuentes de agua potable y ornamentales y de espacios de juego de agua para refrescar el entorno.

Prosperarán y serán más “habitables” las ciudades resilientes e inteligentes que aprovechen con eficiencia los miles y miles de metros cuadrados o lineales de fachadas, techos y cubiertas de sus edificios para dotarse de un mejor aislamiento térmico. Será imprescindible una mayor oxigenación del aire, la producción de energía limpia, la recuperación de las aguas pluviales y la reducción de los costes energéticos.

Fomentar la movilidad sostenible

En definitiva, las ciudades del futuro deberán ser sostenibles y deberán fomentar la movilidad sostenible con una mayor presencia y uso del transporte público. Será necesario replantear la movilidad activa y la micromovilidad y revertir así la actual jerarquía de modos de transporte subordinados al vehículo privado.

Los vehículos privados, excesivos y omnipresentes hoy en día, colapsan, contaminan y sobreocupan el espacio público, con lo que deterioran la calidad de vida y amenazan la subsistencia.

El nuevo modelo de movilidad ha de facilitar, proteger y priorizar los derechos del peatón, la seguridad de ciclistas y los vehículos de movilidad personal. Y esta nueva movilidad ha de anticiparse a los efectos de los nuevos hábitos de consumo y del comercio electrónico puerta a puerta que, sin duda alguna, se intensificarán en los próximos años.

Ciudades inteligentes

Las ciudades también deberán ser inteligentes en tecnología, y eficientes y proactivas en el aprovechamiento de los millones de datos que generan. Su uso nos permitirá conocer patrones de comportamiento y así mejorar el funcionamiento de los ecosistemas urbanos.

Podremos guiarnos y tomar decisiones a partir de los patrones de consumo, de movilidad y de sus efectos en la accidentalidad o en la contaminación, y determinar su impacto comercial, ciudadano y ecológico. Los datos de la rotación de vehículos, de la tipología de desplazamientos, de los usos del espacio público, servicios y equipamientos, nos aportarán información sobre la vitalidad de nuestras calles, aceras y plazas y así podremos mejorar la gestión de nuestras ciudades.

Los avances tecnológicos ya nos permiten ser más eficientes energéticamente en los equipamientos públicos, pero debemos mejorar también en la gestión del verde urbano y generar mapas de calor y de sombra de barrios o calles. Se trata de aprovechar el conocimiento para prevenir el impacto de la contaminación atmosférica y acústica, y para elaborar políticas cívicas que redunden en beneficios educativos, de salud y sociales.

Compartir y asumir la responsabilidad

La ciudad del futuro será gestionada de manera resiliente y holísticamente en lo que atañe a su medio ambiente y sus ámbitos sociales, económicos y culturales.

El objetivo de la ciudad sostenible estriba en compartir y asumir la responsabilidad ante un problema de dimensiones globales. Un problema, dicho sea de paso, del que la ciudad es directamente responsable y cuyas consecuencias también le afectan. Un planeta más sostenible deberá ser un criterio fundamental en el comportamiento de los ecosistemas urbanos.

En una sociedad tan urbana como la nuestra, en la sociedad urbana del siglo XXI, el futuro del planeta estará condicionado por lo que ocurra dentro de nuestras ciudades y por las relaciones y colaboración entre ellas. En cualquier caso, se trata de ciudades de personas y para las personas.

Fuente: ANTONI FONT RENOM / Eco Circular,

Artículo de referencia: https://eco-circular.com/2020/01/31/los-retos-de-la-ciudad-sostenible/,



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