Fue descubierto el pasado 30 de agosto, pero no fue hasta el 10 de septiembre cuando se confirmó que aquel objeto captado por el astrónomo aficionado Gennady Borisov era el segundo cuerpo interestelar (Oumuamua) fotografiado por la tecnología humana. En ese momento, todos los telescopios se pusieron a mirar al recién bautizado C/2019 Q4 (Borisov), buscando respuestas a las múltiples preguntas que planteaba.

Ahora, apenas una semana después de haberse hecho público el hallazgo, contamos con las primeras imágenes y los resultados preliminares de un primer acercamiento, incluido un estudio preliminar del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), desde donde ya están pendientes de este cuerpo venido de lejos. Pero, ¿qué sabemos realmente de este segundo Oumuamua?

¿Qué es un Oumuamua?

Al contrario que el primer viajero interestelar, con el que aún hay controversia, los investigadores concuerdan en que C/2019 Q4 es muy probablemente un cometa. «Lo que es seguro es que presenta actividad de tipo cometario», señala Julia de León, integrante del Grupo del Sistema Solar del IAC. «Hay que ser cautos, pero por suerte esta vez tenemos tiempo para mirarlo detenidamente», afirma.

Los investigadores piensan que se trata de un cometa por su morfología, donde se puede observar que el objeto es extenso, con una especie de coma o cola, como se esperaría de un cometa.

Este tipo de cuerpos son una especie de «bolas de nieve sucias» formadas en las regiones más externas de un disco protoplanetario, donde el agua se congela porque está muy lejos de la estrella central. Es decir, son los escombros que queda después de la formación de los planetas gigantes.

Aún así, de momento no se puede descartar por completo que en realidad se trate de otra cosa, como un asteroide en descomposición. «Podría ser un objeto que se esté desintegrando o venga de una colisión, aunque sería bastante raro», explica de León.

¿De qué está compuesto el Oumuamua?

Aún es pronto para saber de qué está hecho C/2019 Q4, pero según la investigación del IAC, «el espectro de este objeto es similar al de los núcleos de los cometas del Sistema Solar y esto indica que su composición debe ser similar». Es decir, si se trata de un cometa, estaría compuesto por hielo, polvo y roca, aunque habrá que esperar para confirmarlo.

«El siguiente paso es observar el posible gas del cometa, que emite luz, y desde la que incluso se puede determinar de qué especies moleculares está compuesto», apunta de León. De hecho, este será el siguiente paso para el telescopio 10.4 metros Gran Telescopio Canarias GTC), del Observatorio de El Roque de los Muchachos.

«El hecho de que fuera muy similar a los cometas de nuestro Sistema Solar nos podría dar la pista de que sistemas cercanos son parecidos a nosotros», señala la astrónoma como una de las primeras hipótesis.

¿Por qué sabemos que es un objeto interestelar?

C/2019 Q4 fue descubierto cuanto estaba a casi tres unidades astronómicas del Sol. A partir de ahí, se ha intentado reconstruir su órbita, observando que era hiperbólica (muy excéntrica), al contrario que la del resto de cuerpos del Sistema Solar, que tienen órbitas casi circulares (planetas) o elípticas (cometas y asteroides). De ahí que los astrónomos estén seguros de que es un cuerpo venido de fuera de nuestro vecindario cósmico.

¿De dónde viene?

«No se sabe con certeza», contesta De León, si bien su órbita parece indicar que C/2019 Q4 podría venir de la constelación de Perseo, cerca de nuestro Sistema Solar.

«Reconstruimos la órbita segun vamos realizando observaciones, pero es difícil saberla con exactitud, ya que puede haber interaccionado con otras estrellas, cambiando su trayectoria. De momento, solo son especulaciones», asevera la investigadora.

Carlos y Raúl de la Fuente Marcos,de la Universidad Complutense de Madrid, y colaboradores del Grupo de Sistema Solar del IAC, señalan que sus «simulaciones directas de N-cuerpos que utilizan la última determinación de órbita colocan C/2019 Q4 mucho más allá de la esfera de influencia del Sistema Solar hace solo 50.000 años, moviéndose hacia adentro a una velocidad de casi 500 veces mayor que la velocidad de escape del Sistema Solar a esa distancia. En este contexto, es difícil excluir un origen extrasolar para C/2019 Q4». Es decir, que hace 50.000 años este segundo Oumuamua estaba muy lejos de aquí.

¿Cuánto tiempo lo veremos?

Al contrario que Oumuamua, que fue capturado en el momento en el que salía del nuestro Sistema Solar (solo se pudieron hacer observaciones durante unas pocas semanas), C/2019 Q4 ha sido «cazado» a tiempo: «Tendremos casi un año para seguirlo y espero que podamos obtener con mucho detalle información sobre su composición», afirma De León.

¿Puede darnos sorpresas, como Oumuamua?

«Solo se parece a Oumuamua en que es un objeto interestelar. Nada más», sentencia la astrónoma del IAC, que aún así espera que todos los datos que se recojan en el próximo año puedan contarnos una historia muy interesante: «Ojalá nos dé muchas sorpresas».

Fuente: Patricia Biosca / ABC,

Artículo de referencia: https://www.abc.es/ciencia/abci-c2019-cinco-respuestas-acerca-segundo-oumuamua-nuevo-viajero-interestelar-201909190145_noticia.html,



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