Los glaciares que desembocan en la bahía del mar de Amundsen, en la Antártida Occidental, han perdido buena parte del hielo que contienen en su superficie en tierra y han acelerado de pérdida de hielo en el mar en las últimas décadas.

Uno de los icebergs más inestables de la zona, es decir, uno de los que muestra más claramente este proceso de desaparición del hielo permanente, es el Thwaites.

El estudio más reciente sobre la evolución de los glaciares en esta amplia zona de la Antártida, uno de los puntos cuyo deshielo podría tener más impacto en el nivel del mar a escala global, muestra los detalles de un fenómeno que incluso los científicos se atreven a calificar como sorprendente: una cavidad o grieta con una superficie de unos 40 kilómetros cuadrados (equivalente al terreno de juego de unos 8.000 campos de futbol) y 300 metros de altura en el glaciar Thwaites.

Además, los cálculos preliminares indican que esta cavidad podría haber contenido, antes de vaciarse, 14.000 millones de toneladas de hielo, la mayor parte del cual se ha convertido en agua o forma parte de pequeños icebergs flotando en el mar de Amundsen.

Las dimensiones de esta cavidad se calculan con ayuda de los instrumento de la operación IceBridge de la NASA, una campaña con detectores aéreos y terrestres que comenzó en 2010 con el objetivo de estudiar las conexiones entre las regiones polares y el clima global. Los resultados de esta investigación se pueden ver en la revista Science Advances.

Radares de apertura sintética

Uno de los elementos de mayor ayuda en este estudio han sido los radares de apertura sintética que operan en satélites de la Agencia Espacial Europea.

El glaciar Thwaites se encuentra en una zona de muy difícil acceso desde tierra y desde el mar, por lo que se hace imprescindible el uso de medios aéreos para vigilar el procesos de desestabilización de las grandes masas de hielo y calcular el impacto que este proceso puede tener en el nivel del mar del conjunto del planeta.

La US National Science Foundation y el British National Environmental Research Council preparan un proyecto de cinco años para responder las preguntas más críticas sobre sus procesos y características con estudios sobre el terreno del propio glaciar Thwaites: el International Thwaites Glacier Collaboration, que podría comenzará sus experimentos en 2020.

Pérdida de hielo difícil de medir

El estudio que ahora se presenta, además de destacar la existencia de esta cavidad gigante, muestra que la evolución del hielo en este gran glaciar es muy desigual, en función de diversos factores geográficos y climáticos.

“Diferentes procesos en varias partes del frente del glaciar, que tiene unos 160 kilómetros de longitud, están haciendo que las tasas de retroceso de la línea de conexión a tierra y la pérdida de hielo no estén sincronizadas”, indican los autores.

Por último, el investigador Pietro Milillo destaca que los nuevos estudios sobre este proceso pueden ser útiles para entender un fenómeno que está relacionado en parte con el cambio climático y que puede ser de gran importancia para la seguridad en las costas del todo el planeta.

”Comprender los detalles de cómo se derrite el océano en este glaciar es esencial para proyectar su impacto en el aumento del nivel del mar en las próximas décadas”, ha indica Eric Rignot, coautor del estudio.

Fuente: La Vanguardia,

Artículo de referencia: https://www.lavanguardia.com/natural/20190204/46194006602/nasa-descubrimiento-grieta-gigante-glaciar-thwaites-antartida.html,



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