Se trata de una de las mayores edades documentadas en Europa, si bien rompe con el mito de los olivos milenarios porque hasta la fecha "no había ningún estudio científico que avalara esta afirmación", ha señalado el ecólogo del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf) y profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Bernat Claramunt.
  
A pesar de ello, la datación del olivo "es una de las mayores edades documentadas en un ecosistema mediterráneo y en el continente europeo", ha especificado Claramunt en un comunicado del mismo Creaf.
  
Los científicos analizaron 14 olivos –“Olea europea”- de la región litoral del Montsià mediante una técnica que permite extraer un pequeño cilindro que va desde la corteza del árbol hasta el corazón, lo que permite estudiar secciones enteras de troncos que no han sido tallados con anterioridad.
  
El estudio, que ha estado liderado por el investigador Jordi Martínez-Vilalta, utilizó métodos de dendrocronología basados en el análisis de los mismos anillos, una tarea complicada porque éstos pueden ser poco visibles o formar parte de tronco "demasiado retorcido".
  
Los investigadores creen que el cultivo de los olivos se introdujo en la Península Ibérica hace 4.000 años, fruto de la extensión de esta especie por el oeste del Mediterráneo de mano de fenicios, etruscos, griegos y romanos.
  
En el mundo existen al menos 17 especies de árboles milenarios, la mayoría de ellos coníferas, de entre los que destaca el pino “Pinus longaeva”, que puebla las Montañas Rocosas de América del Norte y que tienen edades cercanas a los 5.000 años, ha recordado el Creaf.



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