2010 ha sido el Año Internacional de la Biodiversidad, según lo declaró la Asamblea General de Naciones Unidas, sin embargo los principales responsables de la destrucción de la biodiversidad, administraciones y grandes empresas, no han modificado un ápice sus políticas.

Las grandes empresas tienen clara su prioridad, ganar más dinero, lo más rápido posible, e independientemente de los impactos que generen, contando casi siempre con un alto grado de complicidad de los responsables gubernamentales, gracias en buena medida al lobby que realizan.

Mientras que, las administraciones, incluidas las ambientales, están condicionadas por el objetivo del crecimiento económico; los intereses personales o partidistas y el siempre presente amiguismo en la toma de decisiones; la progresiva desafección de la clase política ante cualquier compromiso medioambiental y el desconocimiento de la importancia de la biodiversidad y su relación directa con la calidad de vida de los seres humanos. Todos estos factores vienen siendo determinantes para que haya continuado la destrucción de la biodiversidad, a lo que se ha añadido, un año más, la crisis económica convertida en la excusa perfecta para justificar la destrucción de la naturaleza.

Ante esta situación, Ecologistas en Acción ha realizado un detallado seguimiento de las actuaciones de las administraciones y empresas, identificando a los culpables de la destrucción de la biodiversidad en 2010 y proponiendo un decálogo para detener la pérdida de biodiversidad. Aunque en realidad son muchos los responsables de dicha destrucción, en todos los ámbitos y comunidades autónomas, Ecologistas en Acción identifica en este informe a los 15 principales culpables de la destrucción de la biodiversidad, así como las actuaciones que les hacen especialmente merecedores de este reconocimiento:

Los principales culpables

José Manuel Durão Barroso, Presidente de la Comisión Europea. Por condicionar todas sus políticas al crecimiento económico en detrimento del objetivo de detener la pérdida de biodiversidad, y aprobar el primer cultivo transgénico desde 1998, la patata conocida como Amflora.

José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno de España. Por marginar la biodiversidad, desarrollar políticas insostenibles, no recuperar con el necesario peso político el Ministerio de Medio Ambiente, y elaborar una Ley de Economía Sostenible que de sostenible solo tiene el nombre.

Elena Espinosa, Ex Ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. Por defender un modelo de pesca industrial insostenible, oponerse a la prohibición del comercio internacional y a la reducción de las capturas del atún rojo, e incumplir su compromiso de crear el santuario para el atún rojo en Baleares.

José Blanco, Ministro de Fomento. Por mantener la apuesta del Ministerio de Fomento por la construcción de infraestructuras de transporte con graves afecciones a la biodiversidad y pese a no estar justificada su construcción en la mayoría de los casos.

Paulino Rivero, Presidente del Gobierno de Canarias. Por eliminar o reducir la protección a buena parte de las especies canarias, para así poder continuar con la destrucción de los espacios naturales canarios y especialmente la construcción del Puerto de Granadilla

Esperanza Aguirre Gil de Biedma, Presidenta del Gobierno de la Comunidad de Madrid. Por aprobar un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, y proponer un Parque Nacional, para desregular los espacios protegidos existentes y facilitar el desarrollo urbanístico en la Sierra de Guadarrama.



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