Así lo pone de manifiesto una investigación, a la que ha tenido acceso EFE, realizada en el marco del proyecto europeo Adaptive Management of Barriers in European Rivers (AMBER) del que se pretende obtener conclusiones para una mejor gestión ambiental de las obras hidráulicas existentes en los países de la UE.

Tres socios españoles del proyecto -la Universidad de Oviedo (UNIOVI) y las ONG Ríos con Vida y WWF– estudiaron durante 2017 las barreras existentes en cien kilómetros fluviales distribuidos en cinco ríos representativos de un amplio rango de características y condiciones en España.

Las secciones recorridas se localizaron en los ríos Alberche (Demarcación Hidrográfica del Tajo), Guadajoz(Guadalquivir), Guadalhorce (Cuencas Mediterráneas Andaluzas), Nalón (Cantábrico Occidental) y Tirón (Ebro).

La selección de los ríos y tramos de estudio ha seguido los criterios previamente fijados en el proyecto AMBER (presentado en Madrid en noviembre de 2016), recogiendo una muestra representativa de la variada red hidrográfica española según el tipo de río, su altitud, pendiente, sinuosidad, y el uso del entorno fluvial.

Conclusiones: una barrera por kilómetro

Pues, bien los datos concluyen la existencia de cien obstáculos artificiales a lo largo de los kilómetros de ríos recorridos, suponiendo, de media, un obstáculo por kilómetro de río. El tipo de “colesterol” más frecuente en los ríos estudiados es el azud, una infraestructura construida generalmente para derivar y utilizar el caudal (un total de 68), seguido por las rampas, frecuentemente instaladas para regular el flujo de la corriente (20, más comunes en zonas de uso urbano).

Por otra parte, el 46% de las barreras encontradas tienen entre 0,5 y 1 metro de altura, y se registraron tres presas (ríos Alberche, Guadalhorce y Nalón). Por densidad de barreras, el número más importante se encontró a lo largo del río Nalón, en Asturias, con un 62% del total, de las cuales 46 eran azudes, y 15 rampas.

Entre otras conclusiones, los expertos destacan que el 17% de estas barreras no están operativas o en uso, o que solo dos de ellas cuentan con algún sistema de paso para peces. En ambos casos, esos dispositivos para el paso de peces eran de “escala visiblemente inadecuados e ineficaces para facilitar el franqueo de los peces, tanto en sus migraciones y movimientos de ascenso como de descenso”.

Fuente: EFE Verde,