Así lo ha revelado el primer mapa del genoma de la familia Elephantidae, trabajo en el que ha colaborado la universidad australiana de Adelaide, y que resuelve uno de los debates científicos actuales al confirmar la existencia de dos especies de elefantes africanos, en vez de una.

Por ahora se creía que sólo existían los elefantes asiáticos y africanos, pero a raíz de este mapa genético se ha confirmado que África alberga dos especies, el elefante del bosque (Loxodonta cyclotis) y la sabana (Loxodonta africana). Estas dos especies vivieron 500.000 años en “aislamiento completo” en el pasado, señala el estudio internacional dirigido por la Universidad de Harvard y publicado en la revista Proceedings of the Naciontal Academy of Sciencies.

El hallazgo es importante porque agrega urgencia a la búsqueda de soluciones para salvar al elefante africano del bosque. Estos elefantes están mucho más amenazados que sus primos de la sabana, y solo reconocer que Loxodonta cyclotis es una especie diferente y en peligro de extinción podrían obtener la atención necesaria para salvarlos.

Un árbol genealógico complejo

Este mapa genético también ha permitido indagar en la complejidad del pasado de los paquidermos y descubrir que hubo una confraternización considerable con mamuts.

Los autores del estudio compararon 14 secuencias genéticas: seis de especies vivas de elefantes y ocho de elefantes extintos: un elefante de colmillos rectos, cuatro mamuts lanudos, un mamut de Colombia y dos mastodontes estadounidenses.

David Adelson, profesor de la Universidad de Adelaide, ha explicado que los resultados han sido mucho más sorprendentes y no esperaban este grado de mestizaje. “Realmente no esperábamos que hubiera flujo de genes entre los mamuts y mastodontes y antepasados de los elefantes modernos , pero nuestros resultados han mostraron un cruzamiento frecuente “.

La Universidad de Adelaide ideó una nueva técnica genética para resolver diferencias entre especies, utilizando una metodología de marcador de ADN. “Nuestro método fue esencial para confirmar de forma independiente las relaciones evolutivas precisas y la reconstrucción correcta del árbol genealógico”, dice el Dr. Atma Ivancevic, investigador en la Escuela de Medicina de Adelaide. “Lo realmente emocionante es que esto será aplicable a otras especies. Es una forma muy rápida de determinar si las especies están relacionadas” añade.

Este estudio y metodología ha llevado a un enfoque nuevo y novedoso para reconstruir las relaciones evolutivas entre las especies, que según los investigadores es probable que pueda utilizarse en el mapeo de los árboles evolutivos de otros animales.

Fuente: NEUS PALOU / La Vanguardia,



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