Fotografías: © Isaac Fernández Galisteo - www.naturalezavision.net

Hoy, 5 de junio, se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Fue aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la resolución A/RES/2994 (XXVII) de 15 de diciembre de 1972.

Cada 5 de junio, se insta a los gobiernos y a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas a que todos los años emprendan en ese día actividades mundiales que reafirmen su preocupación por la protección y el mejoramiento del medio ambiente. Su pretensión es hacer más profunda la conciencia de los problemas del medio ambiente.

Lema

El lema para este año 2020 es “La hora de la naturaleza”.

La biodiversidad, o diversidad biológica, es la variabilidad de los seres vivos sobre la Tierra. Abarca aproximadamente 8 millones de especies en el planeta: desde plantas y animales hasta hongos y bacterias, los ecosistemas que los albergan -como océanos, bosques, montañas y arrecifes de coral-, así como la diversidad genética encontrada entre ellos.

Día Mundial del Medio Ambiente

Un millón de especies de plantas y animales están en riesgo de extinción, en gran  parte debido a las actividades humanas. Organizado por Colombia, en asociación con Alemania, el Día Mundial del Medio Ambiente nos invita a repensar cómo han evolucionado nuestros sistemas económicos y el impacto que tienen sobre el medio ambiente.

Estas son cuestiones que el mundo no puede perder de vista incluso cuando abordamos la pandemia de coronavirus y la actual crisis climática. Colombia tiene una alta diversidad de especies, una de las  más relevantes en el mundo. Posee más tipos de orquídeas y aves que ningún otro país en el planeta. El gobierno colombiano ha hecho de la preservación de la biodiversidad una prioridad nacional.

A lo largo de mis viajes fotográficos por el Planeta, he podido documentar y ser testigo del maravilloso y variado mundo biológico que habitamos, cada especie adaptada a su medio, desde las iguanas marinas (Amblyrhynchus cristatus) y tortugas gigantes de las Galápagos (Geochelone nigra), hasta los esbeltos guepardos de la sabanas africana, los guanacos (Lama guanicoe) de las altas cumbres patagónicas o los hermosos guacamayos rojos (Ara chloropterus) de las selvas brasileñas, pasando por últimos supervivientes de las tierras heladas de la Antártida.

Sin duda, la pérdida de biodiversidad está causada, en gran parte, por la acción del ser humano y es consecuencia directa de la destrucción de los hábitats naturales, de la agricultura intensiva y de la contaminación, por lo que se hace tan necesario actuar para salvar lo que queda.

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Fuente: Isaac Fernández Galisteo – Técnico de Medio Ambiente de Ambientum,



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