El avance de las ciudades y las infraestructuras está reduciendo los entornos naturales que habitan las aves. Esta situación afecta al comportamiento de estas especies y reduce notablemente la biodiversidad del planeta.

En plena estepa manchega, el paraje del Campo de Calatrava se levanta como un área natural única y salvaje que cientos de especies de plantas y aves utilizan como su hogar. Un hábitat que se vio alterado con la construcción del aeropuerto de Ciudad Real, y disminuyó el espacio del que estos animales disfrutaban.

Esta infraestructura es uno de los ejemplos más paradigmáticos de cómo afecta el desarrollo urbano a las aves y a otras especies de animales y plantas.

La destrucción o pérdida de hábitats es la principal amenaza para las aves, y el desarrollo urbano es uno de los principales factores que contribuyen a esta amenaza ya que, al desaparecer su hábitat natural, las poblaciones de aves se desplazan a otros lugares o, simplemente, desaparecen”, detalla Beatriz Sánchez Cepeda, portavoz del programa de Biodiversidad Urbana de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/ BirdlLife).

Las estimaciones de los seguimientos realizadas por esta organización indican que los pueblos y ciudades de España albergan el 10% de las cerca de 600 especies ornitológicas presentes en nuestro país y que su población ha sufrido un descenso del 9,2% en los últimos 20 años.

Áreas urbanas

De hecho, según los datos que maneja la ONU, en la actualidad más del 54% de la población mundial reside en áreas urbanas y se espera que en el año 2050 este porcentaje aumente hasta el 68%.

“Las ciudades se han expandido, lo que está llevando a una pérdida de biodiversidad enorme, ya que están desapareciendo las zonas salvajes”, detalla Diego Gil, investigador del CSIC y del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

En este sentido, la actividad humana es causante de otros problemas como la contaminación, el ruido, el electromagnetismo, etc… Unos factores que pueden alterar las migraciones y el establecimiento normal de algunas especies en entornos naturales afectados por el desarrollo urbano.

Problemas de las aves en el entorno urbano

Así, las aves grandes y con hábitats muy tranquilos, con una escasa o nula presencia humana son las especies afectadas más negativamente por el desarrollo urbano, debido a su baja capacidad de adaptación. Mientras que los pájaros de pequeño tamaño, con alta fecundidad anual y bajas tasas de depredación de nidos, se adaptan más rápidamente a la perturbación producida por el hombre.

“Las aves que se adaptan a la ciudad son aquellas que tienen unas características un poco especiales, lo que hace que sean menos afectadas por el medio urbano. Son especies con una mayor capacidad de aprendizaje, más adaptables, con un mayor espectro de comida, menos tímidas y más atrevidas ante la presencia humana”, comenta Gil.

Aunque los principales problemas que presenta el desarrollo urbano para las aves radican en la reducción del espacio vital de estas especies, existen otros como el ruido provocado por el tráfico, los aviones o la construcción de infraestructuras en entornos naturales, como las vías férreas, los tendidos eléctricos o los aerogeneradores.

En este sentido, el último informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), elaborado por más de 500 investigadores de más de 100 países, señala que se está produciendo una pérdida de biodiversidad en todo el planeta.

Un documento que refleja la reducción de población en decenas de aves, especialmente en el oeste de Europa, donde la abundancia de estas especies se ha reducido hasta en un 57% en los últimos 30 años.

Cambios en el comportamiento de algunas aves

Pero el desarrollo urbano no solo afecta al entorno natural de las aves y a su población, sino también a su comportamiento.

Inicialmente, la urbanización supuso la exclusión de la mayor parte de las aves que vivían en la zona urbanizada, con la excepción de unas pocas especies, como el gorrión común o la paloma doméstica, “que evolucionaron en el entorno urbano y se hicieron por ello cosmopolitas”, explica Mario Díaz, también investigador del CSIC y del Museo Nacional de Ciencias Naturales y colaborador con la Sociedad Española de Ornitología.

“En los últimos años el proceso se ha invertido y son cada vez más las especies que están colonizando con éxito las ciudades, incluso evitando que otras especies similares también las colonicen por competencia directa”, destaca Díaz. Así, estos “pájaros colonizadores” se vuelven más sedentarios y, sobre todo, más tolerantes a la presencia humana.

Del mismo modo, el exceso de ruido de las ciudades, en los entornos urbanos y en las infraestructuras, como aeropuertos, ya ha provocado que varias especies de aves que se comunican por el canto tengan alteraciones para establecer relaciones con sus similares.

“La contaminación acústica puede afectar bastante a aquellas aves que usan el canto para comunicarse, aunque depende de cada especie”, subraya Gil.

Aves favorecidas por el desarrollo urbano

Al mismo tiempo, un número creciente de especies se han visto beneficiadas en cierta medida, a pesar de que su hábitat natural haya sido alterado. “Algunas aves viven muy bien en las ciudades”, destaca Gil.

Este es el caso de la golondrina común o el vencejo, pájaros cuyo hábitat natural eran las cuevas y las oquedades de las rocas pero que, con el desarrollo urbano de pueblos y ciudades, han encontrado en los tejados y huecos de las viviendas un nuevo espacio para vivir. “En la actualidad, no encontramos golondrinas fuera de los entornos urbanos, no existen en cuevas salvajes”, apunta.

Además, muchas de estas aves se concentran en la periferia de las ciudades, como las que cazan insectos en sus cielos o aquellas que utilizan como hábitat los vertederos y los parques urbanos, ya que disponen de más agua y comida y apenas hay presencia de depredadores.

Este es el caso de aves como gaviotas, palomas torcaces, mirlos, garzas y lavanderas blancas. Otras, sin embargo, consiguen llegar hasta el corazón de las ciudades, como urracas, cornejas, colirrojos tizones y páridos.

“Esta colonización no se debe a ningún tipo de planificación urbanística, sino a un proceso de adaptación de las aves a entornos con muchas ventajas, una vez superados los inconvenientes de la convivencia con personas y ruido”, explica Díaz.

Gorrión común

Otro de estos casos de pájaros que viven en consonancia con la presencia humana es el gorrión común, un ave pequeña, muy adaptada a entornos urbanos pero que ha sufrido un descenso muy notable de la población en la última década.

En los últimos 25 años, Londres perdió el 68% de sus gorriones, Praga el 60% y Hamburgo el 50%. En el caso de España, la población de gorriones ha disminuido un 12,5% en los últimos 20 años, calculan desde la organización SEO/Birdlife.

Este alarmante descenso no tiene una causa justificada ni constatada, pero se barajan como factores determinantes los altos niveles de contaminación, el uso de pesticidas, la pérdida de lugares de nidificación o la mala calidad de la alimentación.

“Esta situación debería inquietarnos, pues puede indicar que algo está pasando en nuestras ciudades sin que lo percibamos, y ese algo también podría estar afectando negativamente a nuestra propia salud y calidad de vida”, apunta Beatriz Sánchez Cepeda de dicha organización.

Fuente: Pablo Ramos Delgado / Planeta Inteligente – EL MUNDO,

Artículo de referencia: http://www.planetainteligente.elmundo.es/planeta-en-accion/el-desarrollo-urbano-una-amenaza-para-la-biodiversidad-de-las-aves,



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