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La ciencia ha generado suficiente información para demostrar que el buen funcionamiento de los ecosistemas del planeta depende del buen estado de su biodiversidad. Por ello, Naciones Unidas presentó en 2020 el mensaje esperanzador de crear un mundo neutro en carbono pero positivo en biodiversidad para 2050.

La Estrategia de Biodiversidad de la Unión Europea obliga al Gobierno español a proteger al menos el 30% del espacio marino antes de 2030 (el 10% con estrictas medidas de conservación). Ello implica establecer una red coherente, conectada y funcional de espacios protegidos. En España y Cataluña solo tenemos protegido un 12%.

España aprobó la hoja de ruta de la eólica marina el pasado diciembre. El objetivo es alcanzar entre 1 y 3 GW de potencia de eólica marina flotante en 2030; objetivo realista, asumible, más aún cuando a junio de 2020 se habían presentado proyectos por 13 GW. El gobierno paralizó nuevas solicitudes, posiblemente recordando lo sucedido con la fotovoltaica hace 10 años, para desarrollar una estrategia más racional.

Entre estos, un megaproyecto enfrente del Empordà, el Parc Tramuntana, presentado con el lema “energía limpia, de punto cero y con sostenibilidad ambiental”. Nos preguntamos, ¿es coherente esta ubicación? Si consideramos simplemente el recurso viento, sí. Si consideramos la protección de la biodiversidad, claramente no. Ubicar la eólica marina implica hacer un análisis de riesgos (tecnológicos, empresariales/financieros, sociales), y, prioritariamente en este medio, ambientales y normativos.

Este parque se emplazaría en una zona con diversos instrumentos de protección, generando un conflicto de intereses entre el derecho a instalar un parque eólico y la protección del espacio. Si recurrimos a la Ley 41/2010, de protección del medio marino, veremos que este conflicto debe ser resuelto atendiendo al principio de precaución, el enfoque ecosistémico y el mejor conocimiento científico, buscando siempre su buen estado medioambiental.

¿Es compatible esta ubicación con la protección de su biodiversidad?

Creemos que no. El parque eólico no contribuirá al buen estado medioambiental del espacio protegido y del que debiera estarlo si se cumple la regla del 30%. Esta zona constituye el patrimonio natural marino más importante de Cataluña, zona muy dinámica debida a la acción del viento y el aporte de nutrientes del Ródano, muy productiva, con la mayor riqueza en biodiversidad del Mediterráneo-Noroccidental.

Su estrecha plataforma continental alberga especies protegidas y actúa de nursery de especies de interés comercial, con áreas vedadas para proteger especies y hábitat. Además, esta zona es un conector importante con las áreas marinas “estrictamente protegidas” que la bordean, entre ellas cañones submarinos, por donde circulan nutrientes generando una alta producción biológica y donde abundan los corales fríos, los recursos pesqueros y el krill —pequeños crustáceos—, la base alimenticia de las ballenas que nos visitan cada año.

Creemos que esta zona debe quedar al amparo de políticas de conservación y no de políticas de industrialización, ambas no son compatibles en este lugar. Aunque los beneficios de la eólica marina son cuantificables en línea con la emergencia climática, presentan riesgos importantes frente a la emergencia de pérdida de biodiversidad.

Al elegir ubicación, necesitamos estudios científicos rigurosos que contemplen todas las variables y permitan tomar una decisión final informada con responsabilidades delimitadas. La sociedad necesita más que nunca de un medio marino saludable y sostenible. La transición energética tiene otras alternativas pero, en el mar primero, hay que proteger la biodiversidad.

Fuente: RAFAEL SARDÁ / JOSEP LLORET / EL PAÍS,

Artículo de referencia: https://elpais.com/espana/catalunya/2022-01-17/la-biodiversidad-y-los-limites-de-la-eolica-marina.html,



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