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La respuesta de los matorrales semiáridos a las lluvias depende de las interacciones complejas entre las plantas y animales que viven en él.

Un equipo científico internacional con participación del CSIC, ha estudiado durante 25 años, como los depredadores, los pequeños herbívoros roedores y las plantas modulan el efecto de las lluvias sobre la vegetación semiárida.

“Se sabe que las lluvias son importantes en las zonas secas, pero conocemos muy poco sobre el papel que juegan las plantas y los animales en las respuestas a largo plazo que tienen los ecosistemas áridos a las precipitaciones” explica Cristina Armas, investigadora del CSIC en la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) y coautora del estudio.

En 1989, gracias a una colaboración entre investigadores chilenos y estadounidenses, se montó un experimento ambicioso y de largo aliento en el norte chileno, en la antesala al gran desierto de Atacama, el más árido del mundo. Desde entonces, este experimento ha manipulado la presencia de herbívoros y carnívoros para entender como determinan la respuesta de la vegetación a las lluvias.

“Este experimento demostró que los roedores y plantas responden positivamente a la lluvia, pero en el caso de las plantas perennes y los arbustos, su expansión depende de la competencia con las plantas anuales, el efecto herbívoro de los roedores e indirectamente, el efecto de los depredadores carnívoros, que no sólo comen roedores, sino que también provocan un cambio en la conducta, forrajeo y uso que los roedores hacen del matorral” explica Ariel Farias, investigador de la Universidad de la República en Uruguay y del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad en Chile.

Plantas y animales en ecosistemas áridos

Los resultados de este estudio experimental ponen de relieve que los seres vivos de ambientes áridos responden a la variabilidad del clima incorporando complejas interacciones a través de todos los niveles tróficos del sistema, que en ultimo termino influyen en uno de los elementos aparentemente más estables de la vegetación semiárida; los arbustos.

“La mayoría de los estudios sobre ecosistemas áridos considera a la vegetación arbustiva como algo estable, ya que en estas especies longevas y de lento crecimiento es difícil detectar cambios si se estudian por poco tiempo. Sin embargo, los datos de largo plazo nos permitieron identificar cambios interanuales en la cobertura arbustiva” concluye Aurora Gaxiola, investigadora del Instituto de Ecología y Biodiversidad y Pontificia Universidad Católica de Chile.

“Ya sabíamos que los bosques secos pueden expandirse durante los periodos lluviosos asociados a los eventos climáticos de El Niño, ahora, con este experimento de 30 años, hemos aprendido a entender cuándo los sistemas arbustivos también pueden expandirse, aunque mucho más lentamente” indica Milena Holmgren, investigadora de la Universidad de Wageningen, Países Bajos.

Gestionar adecuadamente la conservación de la biodiversidad

Ante el cambio climático global, comprender cómo las interacciones entre los organismos median las respuestas de la vegetación de los ecosistemas áridos frente a la variabilidad climática es esencial para gestionar adecuadamente la conservación de la biodiversidad de estos medios.

“Cuando comenzamos esta aventura científica, nunca imaginamos que iba a crecer de esta forma. Con el correr del tiempo se formó un equipo muy diverso de profesionales especializados en distintas disciplinas, de varios continentes y de ya varias generaciones. Este trabajo ha formado una escuela de cómo hacer ciencia en equipo” concluyen Julio Gutiérrez, Peter Meserve y Douglas Kelt, de las Universidades de La Serena (Chile), Idaho (EEUU) y California, Davis (EEUU) respectivamente, pioneros y principales ideólogos de este experimento de largo plazo.

Fuente: CSIC, DICYT,

Artículo de referencia: https://www.dicyt.com/noticias/el-efecto-de-la-variabilidad-en-las-lluvias-en-los-ecosistemas-aridos-depende-de-las-interacciones-entre-plantas-y-animales,



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