Según el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, hasta el 11 de julio se han producido 4.925 incendios, de los que casi el 60% fueron conatos de menos de una hectárea, frente a los 8.964 incendios que de media se han registrado en el último decenio para estas fechas. La superficie forestal afectada por el fuego también es de las más bajas que se han visto y no llega al 40% de la superficie que otros años, a estas alturas, habría recorrido el fuego: 15.406 hectáreas de media frente a las 38.760 hectáreas de los últimos 10 años.

Para CCOO la causa no se encuentra en un cambio en las políticas de gestión de los montes ni en las campañas de prevención y extinción de incendios, sino en las condiciones meteorológicas de este año.

Un invierno, muy húmedo

El invierno 2009-2010 ha resultado muy húmedo en buena parte del territorio; la precipitación media en España en el conjunto del trimestre que va desde diciembre a febrero, del orden de los 400 mm., sitúa a este invierno como el tercero más lluvioso desde 1947. Por otro lado, en el siguiente trimestre se han seguido registrando abundantes lluvias hasta bien entrado el mes de junio. Y por este motivo, los incendios de invierno habituales en el noroeste peninsular en los meses de febrero a marzo han sido menos numerosos y han afectado a menos superficie. Además, en verano, prácticamente se ha retrasado un mes la época de máximo riesgo.

Pero el otro lado de la moneda es que ahora mismo nuestros montes son un auténtico polvorín. Las abundantes precipitaciones en invierno y primavera han dejado gran cantidad de pasto alto, seco y denso, que puede propagar rápidamente el fuego en unos montes que acumulan gran cantidad de madera caída por la nieve y las fuertes rachas de viento y lluvia en los meses de invierno.

56.000 luchan contra el fuego

Según datos de CCOO, unas 56.000 personas conforman el operativo de lucha contra los incendios forestales, la mayor parte de las mismas adscritas a tareas de extinción. Este año, por la información recabada hasta el momento, se observa -en promedio para las comunidades autónomas que han facilitado datos- un ligero descenso en las inversiones para la lucha contra los incendios forestales y el mantenimiento, con algunas excepciones, del número de contrataciones. Las comunidades autónomas siguen empleando más efectivos y medios a la extinción que a la prevención.

En 2009, los incendios forestales terminaron con la vida de 12 personas, 10 de ellas personal dedicado a labores de extinción. CCOO denuncia que la siniestralidad en los trabajos de lucha contra los incendios forestales es muy alta, de acuerdo con el número de personas que participan en estas labores y el tiempo que duran las campañas. Y que siguen produciéndose graves irregularidades en materia de prevención de riesgos laborales. Por ejemplo, en Castilla y León la Federación de Servicios a la Ciudadanía FSC de CCOO ha realizado diversas denuncias ante la Inspección de Trabajo por la ausencia de evaluaciones de riesgo de los colectivos que trabajan en extinción de incendios.

Las políticas continuistas, que avanzan poco en la gestión de los montes y en la prevención de estos siniestros, y siguen enfocadas a la extinción, no parecen las adecuadas en un entorno natural como el nuestro, en el que los bosques se siguen expandiendo de forma generalizada con una media anual de un 3%. La continuidad de la masa forestal en gran parte del país y las condiciones climatológicas, cada vez más extremas de los veranos, determinarán un incremento de los grandes incendios forestales, contra los que los operativos de extinción tienen una capacidad de actuación muy limitada, y que ponen en grave riesgo la seguridad de las trabajadoras y los trabajadores de extinción.

 Documento Prioriades de Cibeles

CCOO lamenta que la gestión de los montes siga siendo una asignatura pendiente en España, el segundo país con mayor superficie forestal total de Europa -con 27,5  millones de hectáreas-, y el tercero en superficie forestal arbolada  -más de 18 millones de hectáreas. Además, España es el país europeo con mayor incremento de superficie de bosque (290.000 hectáreas al año) debido principalmente al abandono del medio rural. Pero sólo un 13% de los montes cuenta con planes de gestión –principalmente los montes públicos-, siendo un 70% de los terrenos forestales de titularidad privada. Para CCOO, no se ha avanzado significativamente a nivel autonómico en políticas forestales que, además de servir a la conservación de los ecosistemas forestales, afiancen el empleo estable y de calidad en el medio rural, contribuyendo al  desarrollo social y económico y generando múltiples beneficios tangibles e intangibles.

Hacen falta mayores inversiones en silvicultura, en ayuda a los propietarios forestales y en mejoras a la creación de empleo estable en el medio rural.

CCOO considera que es importante desarrollar el documento Prioriades de Cibeles, una iniciativa europea presentada durante la presidencia española que establece diez prioridades de actuación para proteger la biodiversidad. Entre otras, establece la necesidad de tomar medidas urgentes para frenar la deforestación y degradación de los bosques, los suelos y los recursos hídricos y controlar la introducción de especies exóticas invasoras. En materia económica, se plantea integrar plenamente el pago por los servicios de los ecosistemas en las estrategias e instrumentos de financiación de la biodiversidad y que la valoración económica de estos servicios se incorpore en el diseño y aplicación de las políticas sectoriales de la UE.



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