El director político de Greenpeace Argentina, Juan Carlos Villalonga, saludó el pasado sábado la propuesta del presidente peruano, Alan García, de gravar con un impuesto al petróleo y al gas para crear un fondo que apoye la reforestación en América Latina, y aseguró que ambos productos deben costear de alguna manera las acciones para disminuir el daño ambiental que producen en el mundo.

"Al uso de hidrocarburos se le debe imputar parte de los costos ambientales que genera. Todo lo que lleve a que el combustible fósil pague el daño ecológico que está produciendo va en la dirección correcta. El costo de esta clase de combustible no puede ser el costo subsidiado", dijo Villalonga.

Al inaugurar la V Cumbre de América Latina, El Caribe y la Unión Europea (ALC-UE), García planteó ayer imponerle un impuesto al petróleo y el gas para crear un fondo que permita reforestar los bosques y enfrentar fenómenos como el cambio climático.

Además, manifestó su preocupación por el avance de los cultivos para la producción de biocombustibles en la región. Señaló que esta clase de cultivos no solo reduce el área de los bosques nativos, sino también el espacio para las actividades agrícolas, lo que debilita la oferta alimentaria del mundo.

"No todos estos biocombustibles tienen un beneficio probado en el tema de la reducción de gases del efecto invernadero. El caso del etanol en base al maíz tiene una muy baja eficiencia en ese sentido. Greenpeace no está en contra de la bioenergía, de la cual hay infinitas opciones. El problema es que el mercado se está concentrando en las menos adecuadas", expresó.

Según Villalonga, actualmente existen distintas tecnologías que permiten generar combustible y energía a través del aprovechamiento del material orgánico que se produce en la industria alimentaria, pero lamentó que esta clase de alternativa no esté en el centro del debate.



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