Imagen: Fundación Fonseca

Por A. Ruiz de la Sierra 

James Lovelock (1919) es uno de los científicos e investigadores más notables del siglo XX. El inglés, formado en ciencias, es quien ha formulado la hipótesis Gaia: la idea de que nuestro planeta puede ser considerado como un organismo viviente, capaz de autorregular su propia temperatura, la composición química de la atmósfera o la salinidad de los mares, para permitir el desarrollo de la vida en su superficie.

Una de las consecuencias más destacadas de este planteamiento es la consideración del calentamiento global: si bien hasta el momento el Planeta disponía de esta "curiosa" capacidad de autorregular su temperatura, según el autor, con el uso de combustibles fósiles el calentamiento global parece emprender una espiral en sentido contrario. De este modo, la temperatura del planeta amenaza con subir de seis a ocho grados centígrados para finales del siglo XXI y con sus primeros efectos negativos para los próximos 15 años.

Teoría Gaia

Para imaginar la situación, sólo tendremos que prestar atención a que la temperatura media del Planeta en la Edad de Hielo era de unos 5ºC inferior a la actual -y si esto llevó a glaciaciones en efecto dominó, algo parecido podría ocurrir con una "eventual" desertización del planeta en los próximos e inminentes años. Este planteamiento está formulado en su libro, publicado por la Editorial Bolsillo, La venganza de la tierra. La teoría de Gaia y el futuro de la humanidad.

La Universidad de Santiago y el Consorcio de la capital gallega organizan la segunda edición del Premio Fonseca. En él se galardona a figuras que hayan contribuido a la divulgación de la ciencia. En la pasada edición el premio recayó en Stephen W. Hawkins y, esta vez, en Lovelock por su amplia, rica y variada trayectoria.



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