4.657 niños mueren cada día en todo el mundo debido a la contaminación

"Un ambiente contaminado es mortal, particularmente para los niños más pequeños", ha señalado en un comunicado Margaret Chan, la directora general de la OMS, que hace hincapié en que "el sistema inmunitario y los órganos en desarrollo de los niños, así como sus vías respiratorias y cuerpos pequeños les hacen especialmente vulnerables" a la contaminación. 

"La exposición dañina a contaminantes puede iniciarse ya desde el útero", advierte el primero de estos informes, que lleva por título una reclamación -¡No contamines mi futuro!-, y hace un repaso a las cinco principales causas de mortalidad infantil ligadas a la vida en un ambiente insalubre. 

Según sus datos, en 2012 fallecieron en el mundo 570.000 menores de cinco años a causa de infecciones respiratorias provocadas por un aire sucio. La fuente principal de esta contaminación, señala el informe, es el uso de combustibles sólidos en estufas y cocinas caseras sin una adecuada salida de humos, si bien otros factores, como la polución de la atmósfera y la exposición al tabaco también tuvieron su impacto sobre la salud de los niños. 

Falta de infraestructuras adecuadas

En el mismo año, la diarrea provocó la muerte a otros 361.000 niños, la mayoría de ellos procedentes del Sureste asiático y el África Subsahariana, donde la falta de infraestructuras es la norma. "Una gran proporción de las enfermedades diarréicas están causadas por patógenos oro-fecales que pueden evitarse a través del acceso a un agua segura y adecuada para su ingesta, el establecimiento de unas condiciones higiénicas y sanitarias apropiadas y el abandono de la defecación al aire libre", señala el informe.

Las mismas medidas podrían prevenir también las 270.000 muertes al año que se producen en el primer mes de vida, añade el documento y, en gran medida, los 200.000 fallecimientos en menores de cinco años que se deben a la malaria ya que las aguas no canalizadas son fundamentales para el mantenimiento del mosquito que transmite la enfermedad. 

El texto también señala que la contaminación del suelo -por ejemplo con plomo u otros agentes tóxicos- también es una importante causa de envenenamientos, así como trastornos neurológicos, del desarrollo o endocrinos, entre otras alteraciones. 

En ese sentido, los documentos advierten de riesgos ambientales emergentes, como los derivados de un incorrecto reciclaje de los residuos eléctricos y electrónicos. Se prevé que este tipo de basura sea en 2018 un 19% más elevada de lo que era en 2014, llegando a alcanzar los 50 millones de toneladas. Los expertos alertan de que un inadecuado manejo de esos restos puede exponer a los niños a toxinas que pueden impactar directamente en su cerebro y provocar cáncer o daños en sus pulmones.



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