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El Gobierno prosigue con su plan para cerrar y desmantelar las centrales nucleares de forma escalonada entre 2027 y 2035 y acabar así con los residuos nucleares. Ya tiene previsto un calendario más exhaustivo para la que será la última etapa de la energía nuclear en España.

Se trata de la «solución definitiva», la construcción de un almacén que enterrará para siempre los residuos radioactivos a una profundidad de medio kilómetro. Aunque no está previsto que pueda estar operativo hasta aproximadamente 2060, los primeros trabajos para encontrar el lugar en el que se construirá empezarán en 2024.

Esta fecha es la primera para el inicio de los primeros preparativos del llamado Almacén Geológico Profundo que albergará los residuos nucleares cuando las centrales nucleares hayan cerrado en España -para 2035- y lleve años operando el Almacén Temporal Centralizado (ATC) o, en su lugar, almacenes temporales en cada una de las siete centrales nucleares que hoy funcionan en España.

Así figura en el borrador del séptimo Plan General de Residuos Radioactivos que prepara el Ministerio de Transición Ecológica y que hasta el 16 de junio se encuentra en procedimiento de consulta pública. Por primera vez, detalla pasos y plazos para construir un almacén que estará situado a «gran profundidad» y en el interior de formaciones geológicas estables.

Allí se acumularán para siempre los residuos nucleares sobre los que, por otra parte, las centrales nucleares se han plantado frente al Ministerio porque se niegan a pagar más por su gestión de lo que se estipuló en el plan de cierre que firmaron hace tres años.

Dónde ubicar los residuos nucleares

Según los planes del Gobierno, este almacén definitivo no empezaría a construirse hasta alrededor de 2060, pero dentro de dos años empezarán ya los primeros trabajos, que también implican empezar a buscar dónde construirlo. Entre 2024 y 2026 se debería revisar la información sobre «emplazamientos, barreras naturales, de ingeniería» o «de diseño», dice el borrador.

Entre otros aspectos, se elaborará un «documento de base» plantear el proceso de elección del emplazamiento y se encargará a Enresa, la empresa pública de que trata los residuos nucleares, que presente informe «detallado» que incluya también la cuestión de la ubicación.

Según este calendario, la elección del emplazamiento del almacén geológico profundo deberá esperar a entre 2027 y 2031, porque es al final de este periodo cuando el Gobierno espera tener «un inventario de emplazamientos candidatos». La selección definitiva se hará durante los siete años siguientes, hasta 2038, una vez se haya analizado la viabilidad de las distintas opciones.

Cuando se designe, llegarán los estudios de seguridad e impacto ambiental y empezará el proceso de construcción, que durará 20 años, según el séptimo plan que contiene plazos que en el sector se consideran demasiado largos. Podrían acortarse, aducen, para que estuviera en funcionamiento para 2040 -cinco años después del desmantelamiento previsto de la última central nuclear en España-, en lugar de alejar su puesta en marcha hasta 2073, como figura en el calendario actual.

El primero en Finlandia

El Almacenamiento Geológico Profundo es la solución consensuada a nivel internacional para dar a los residuos nucleares un lugar seguro y definitivo y ya hay países que van mucho más adelantados. Finlandia se convertirá en el primer país en ponerlo en funcionamiento, previsiblemente en 2025, en Onkalo, una zona cercana al mar y a 240 kilómetros al norte de la capital, Helsinki.

El siguiente será probablemente, Suecia, cuyo Gobierno ya ha dado el visto bueno para emplazarlo en el municipio de Ostharmmar, también cerca de la costa, a unos 135 kilómetros de Estocolmo. Sin embargo, otros dos países que también tienen ya una propuesta de emplazamiento firme, Bélgica y Francia, han optado por zonas interiores, las localidades belga de Mol y francesa de Bure.

En España, los planes del ministerio que dirige Teresa Ribera pasan por buscar el lugar más adecuado, que se decidirá en función de criterios técnicos y para lo que se buscará un amplio consenso y tras un «debate necesario en la sociedad». Fuentes del sector apuntan que la cercanía o lejanía al mar no es un factor determinante y apuntan incluso que podría ubicarse en el mismo lugar que el ATC, en la localidad conquense de Villar de Cañas.

«La aceptación social de una instalación de esta características condiciona todo el proceso», dice el borrador del Séptimo Plan sobre Residuos radioactivos, en el que Transición Ecológica coincide en que el lugar donde se ubique tendrá una «alta dependencia» de «requisitos técnicos y criterios de seguridad» y también deberá contar «con la aceptación social y política necesaria».

Buscar el máximo consenso para ubicar los residuos nucleares

Tal y como recuerdan fuentes del sector, corresponderá al Gobierno tener en cuenta estos elementos para proponer dónde ubicar el Almacén Geológico Profundo y buscar el máximo consenso, que hace años ya se vio que era algo esencial cuando se buscó una ubicación para el Almacén Temporal Centralizado (ATC). En 2006, el entonces Gobierno de Mariano Rajoy creó una comisión interministerial, de modo que fue el Parlamento el que dio el visto bueno a su ubicación en Villar de Cañas.

El proyecto está paralizado desde 2018, cuando el recién estrenado Gobierno de Pedro Sánchez solicitó al Centro de Seguridad Nacional que dejara en suspenso el informe sobre su construcción y a la Dirección General de Biodiversidad y Calidad Ambiental, que suspendiera la evaluación ambiental que estaba llevando a cabo.

Ahora, el futuro del ATC depende de lo que se decida en este Séptimo Plan que está ahora en estudio. En su borrador, Transición Ecológica apuesta por él –«esta solución se considera la idónea para el caso español y constituye el objetivo básico prioritario para los próximos años», dice el texto-, pero también plantea otra alternativa, acondicionar los almacenes temporales de cada central nuclear para que se hagan cargo de sus propios residuos hasta la solución definitiva.

Según el texto del procedimiento de consulta pública en curso, se plantea «la puesta en marcha de un ATC para el combustible gastado y los residuos de alta actividad o, alternativamente, de siete Almacenes Temporales Descentralizados», uno por cada central.

Las centrales se niegan a pagar más

La decisión sobre el ATC será clave para saber cómo y dónde se conservan los residuos radioactivos hasta la construcción del almacén profundo y, antes de todo eso, ya está provocando tiranteces entre las centrales nucleares y Transición Ecológica, debido a quién debe correr con los gastos que generan hasta que encuentren su emplazamiento definitivo, todavía dentro de muchas décadas.

Siguiendo el lema de que «quien contamina paga», en España el gasto por la gestión de los residuos que generan las centrales, así como el desmantelamiento de las mismas, corren a cargo de ellas mismas a través de un fondo de Enresa, al que aportan al año alrededor de 450 millones de euros, a razón de unos 8 euros por MW generado con energía nuclear. Así está estipulado desde que hace tres años firmaron con Ribera el acuerdo para el cierre y desmantelamiento progresivo, entre 2027 y 2035.

Séptimo Plan

El problema que ven ahora las centrales es que en el Séptimo Plan se mantiene que serán ellas que se sigan pagando por la gestión de los residuos nucleares, pero durante un plazo que excede al periodo y, sobre todo, las cantidades que están firmadas, debido a los retrasos en la construcción del ATC o en el acondicionamiento de almacenes descentralizados por lo que consideran decisiones políticas que no tienen que recaer sobre estas empresas. Según el cálculo del Gobierno, hasta 2080 tendrían que pagar unos 25.000 millones más, algo al lo que se oponen y esperan que quede modificado en el texto definitivo.

«Si hay un plan de seguir funcionado durante unos años y se suponen unos costes determinados, no puede ser que a los tres años de ese acuerdo de repente haya topes mayores que vamos a tener que pagar nosotros», denuncia el presidente del Foro Nuclear, Ignacio Araluce, que lamenta que el Ministerio no intentara llegar a un acuerdo con las centrales antes de elaborar el borrador y convocar una consulta pública tras la que esperan que la cuestión de los costes adicionales quede resuelta. «Si llegamos a un acuerdo y nos damos la mano para pagar X, no tenemos que pagar más, son cosas que no nos corresponden», reitera.

Fuente: CLARA PINAR / 20minutos

Artículo de referencia: https://www.20minutos.es/noticia/4995749/0/el-gobierno-prepara-la-solucion-definitiva-a-los-residuos-nucleares-y-en-2024-empezara-a-buscar-donde-enterrarlos-a-gran-profundidad/



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