PIXABAY

En marzo de 2019, un año antes del inicio de la pandemia de COVID-19, el pleno del Parlamento Europeo aprobó un acuerdo sin precedentes para prohibir los plásticos de un solo uso en la UE a partir de 2021. A pesar de este acuerdo y de la creciente concienciación ciudadana, desde marzo de 2020 el uso de plásticos se ha disparado de manera exponencial.

Plásticos de un solo uso

A los millones de mascarillas y guantes que la población comenzó a usar a diario, se les unieron las toneladas de desechos médicos. Además, el aumento de las compras por Internet de productos de gran consumo, o de comida para llevar incrementó notablemente este tipo de residuos. Los problemas se acentuaron debido a que los precios del barril de petróleo hicieron que las resinas vírgenes para fabricar plástico fueran más baratas que las recicladas.

El aumento de los residuos fue tan repentino que los sistemas de reciclaje y gestión de basuras llegaron a colapsar en algunos países. Por ejemplo, en Wuhan, ciudad con una capacidad de incineración de desechos de 49 toneladas diarias. La producción de basura alcanzó las 240 toneladas diarias y en Singapur, se generaron 1.470 toneladas adicionales de desechos plásticos.

Si no se toman medidas, más del 70% de este plástico terminará tirado en océanos y vertederos. Además, hasta un 12% será incinerado, lo que provoca contaminación y enfermedades en las zonas más vulnerables del planeta. Pero no hace falta viajar a otro continente para observar las devastadoras consecuencias de esta tendencia.

Según datos de la Fundación Ecomar, en el Mediterráneo se vierten unas 570.000 toneladas de plástico cada año, el equivalente a 33.800 botellas por minuto. A esto se le suma el hecho de que cada mes aparecen en las playas españolas alrededor de seis millones de mascarillas usadas.

Según un informe del WWF, si solamente el 1% de las mascarillas se desecharan de forma incorrecta, hasta 10 millones de mascarillas acabarían contaminando el medio ambiente. Esto supondría un total de más de 40.000 kilogramos de plástico en la naturaleza.

Claves sencillas con las que contribuir personalmente

Aunque los gobiernos deban actuar para frenar esta pandemia de los plásticos, todos y cada uno de nosotros debemos ser responsables con el medio ambiente.

  • Emplear mascarillas reutilizables: En muchos países, las autoridades reguladoras ya se han decantado por recomendar a los ciudadanos el uso de mascarillas reutilizables de tela y reservar las quirúrgicas a quienes realmente dependen de estos recursos. Un estudio del University College London estimó que las mascarillas de tela lavadas a máquina y sin filtros desechables minimizan el impacto ambiental.
  • Utilizar menos guantes: La realidad es que, con unas correctas –y sencillas– medidas de higiene se puede reducir el consumo de guantes de un solo uso. Así, estos quedan reservados para las actividades en las que resulten indispensables, como las atenciones médicas.

Elegir envases alimentarios sin plástico

Para contrarrestar el nocivo efecto del excesivo uso de envases alimentarios de plástico, podemos adquirir la comida para llevar en establecimientos donde estos sean de cartón o incluso acudir con nuestros propios recipientes reutilizables a las tiendas.

En definitiva: está en nuestras manos seguir respetando las medidas sanitarias contra la COVID-19, pero de una manera más responsable con el medio ambiente y minimizando nuestro impacto sobre él.

Fuente: STOP CAMBIO CLIMÁTICO,

Artículo de referencia: https://stopcambioclimatico.es/2021/09/29/pandemia-contaminacion-plasticos/,



Dejar una respuesta

avatar
  Suscribir  
Notificar de