Desde los primeros concepto de la Economía Circular, allá por 1990  (con Pierce y Turner), y posteriormente con la Fundación Ellen MacArthur, como principal precursora de esta corriente, la Economía Circular se ha instalado fuertemente en los diferentes ámbitos de la economía.

Se trata de implementar una nueva economía, circular, esto es, no lineal, basada en el principio de “cerrar el ciclo de vida” de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía.

Aunque a diferentes niveles aún, lo podemos apreciar desde corrientes y planteamientos productivos, pasando por la distribución y hasta en el consumo, abarcando cuestiones tanto de la microeconomía como de la macroeconomía.

La economía circular es un concepto económico que se interrelaciona con la sostenibilidad, y cuyo objetivo es que el valor de los productos, los materiales y los recursos (agua, energía,…) se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, reduciéndose al máximo la generación de residuos.

Los principios en los que se basa la Economía Circular, según la Fundación Ellen MacArthur:

  1. Preservar y mejorar el capital natural; esto es, controlando los stocks y equilibrando los flujos de recursos renovables.
  2. Optimizar el rendimiento de los recursos, mediante la circulación de los productos, componentes y materiales en uso, a su máxima utilidad en todo momento en ambos ciclos, técnico y biológico.
  3. Fomentar la eficiencia
del sistema mediante la revelación y el descarte de las externalidades negativas como residuos.

Forma de producir

En efecto, desde mi punto de vista, y como se ha podido ver desde hace ya años atrás y en la actualidad, la Economía Circular ha ido afectando poco a poco en la forma de producir, provocando una tendencia para lograr recuperar y devolver al ciclo productivo todo el desecho posible.

Figura: Elaboración propia desde fuentes de Fundación Ellen MacArthur

Es más, incluso actualmente, esta corriente que nos puede parecer algo “novedoso”, “ecológico” y hasta algo “utópico”, desde la Economía Circular y su propio desarrollo, se puede contemplar con un halo de “antigüedad”.

Por supuesto, y sin dudar de las buenas bases y costumbres en el reciclaje, la reutilización y la recuperación de cualquier elemento sobrante; sino desde el punto de vista de la mera producción, desde incluso un punto de vista previo a esa producción; nos podemos referir al Diseño del producto, o al diseño de la prestación del servicio.

¿Por qué no hablar de un diseño sostenible? ¿Por qué no hablar de un diseño circular?, que conlleve a la utilización imprescindible de unos recursos, cada vez más escasos, o que bien, siendo abundantes, provocamos en la producción un uso desmesurado, que nos lleva posteriormente a su generación como sobrante, como residuo.

La Economía Circular tiende a potenciar el ser capaces de minimizar el uso de esos recursos en la producción, y si bien, generado ese sobrante, disponer de las técnicas necesarias para reprocesarlo, incorporándolo de nuevo al ciclo económico, al ciclo de la vida productiva, como si de una cadena natural se tratara.

La Economía Circular y el Análisis de Ciclo de Vida

Y podemos hablar de uso de recursos en el sentido literal de materias primas, pero también, la Economía Circular, en su concepto más amplio se relaciona con la sostenibilidad, nos obliga a tomar en consideración en esos momentos previos del diseño, de cuántos recursos naturales más necesitamos, agua, energía en todas sus acepciones….. con todas sus herramientas actuales para dinamizar el control en su uso, hablamos de huella hídrica, de huella de carbono, entre otras.

Figura: Elaboración propia desde fuentes de Fundación Ellen MacArthur

En este sentido, nos estamos planteando una de las cuestiones eternas y más básicas a las que se enfrenta cualquier economía, sea capitalista, socialista o comunista, ¿con que método de producción se obtienen los bienes? (bajo un Teorema de la producción).

La Economía Circular viene a ofrecer una respuesta, antes como decimos incluso de su producción, en el marco de un diseño sostenible, que permita la minimización de los recursos generados, pero potenciando que el sobrante, resultante de la producción, pueda ser reincorporado a la producción como materia prima (o secundaria).

Y ahora más que nunca, es donde tenemos la obligación de provocar cambios, incluso en toda la normativa que nos aplica, europea, nacional, para reconocer un mayor valor a esas externalidades (sobrantes) provocadas por el proceso productivo, en términos de subproducto; debemos potenciar su reconocimiento y su uso [1].

Inmersos en la fatídica situación sanitaria, económica y social que presenta y arrastra a España y a nivel mundial la pandemia provocada por el virus SARS-COV-2, ahora más que nunca debemos asegurar unas actitudes positivas con el entorno, y no sólo poder hablar de una economía productiva, debemos asegurar y madurar el concepto de economía circular.

Conceptos tradicionales

Los conceptos tradicionales de economía, o economía lineal, donde la relación es directa entre Recursos naturales – Producción – Desechos, chocan frontalmente con los planteamiento y objetivos de la economía circular , rompiendo esa línea, consiguiendo incluir una curva, de forma que los desechos vuelven al nivel de recursos naturales ….”un ciclo sin fin”.

De ahí la importancia en el planteamiento de la Economía Circular tiene el Análisis de Ciclo de vida (ACV) que nos hace analizar nuestro producto / servicio “desde la cuna hasta la tumba”; y en definitiva podemos hablar de unos porcentajes mínimos de desecho que finalmente estamos obligados a gestionar como residuos, todo ello, en el marco de respeto al propio entorno que permite a la economía desarrollarse, mediante el ofrecimiento de sus propios recursos naturales.

La economía circular y la sostenibilidad

Economía circular y el desarrollo sostenible:

  • Económico: busca un crecimiento económico que genere riqueza equitativa para todos sin dañar el medio ambiente.
  • Social: busca la cohesión entre todas las comunidades y culturas.
  • Ambiental: bajo la premisa de considerar nuestro entorno no es fuente inagotable de recursos.

Porque la Economía Circular está íntimamente relacionada con los principios del desarrollo sostenible, donde se fija como principales áreas la economía, la social y la ambiental.

Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

Así, podemos encontrar una conexión con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, en el marco de los 17 objetivos planteados por la Agenda 2030, orientándose hacia el cumplimiento del ODS nº 12.

A través de este ODS se plantea “Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles”, teniendo entre sus objetivos, el uso eficiente de los recursos; lograr la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida, de conformidad con los marcos internacionales convenidos, y reducir significativamente su liberación a la atmósfera, el agua y el suelo a fin de minimizar sus efectos adversos en la salud humana y el medio ambiente; reducir considerablemente la generación de desechos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización; en definitiva asegurar que las personas de todo el mundo tengan la información y los conocimientos pertinentes para el desarrollo sostenible y los estilos de vida en armonía con la naturaleza.

Así, en el contexto de la sostenibilidad, concluímos que la Economía circular consiste  en una estrategia que reduce el impacto negativo o externalidades sobre el medio ambiente, ofrece una alternativa al modelo lineal tradicional, en la que el producto final es la fuente de creación de auténtico valor y alcanza su punto máximo con el consumo, con un consumo sostenible, consciente y respetuoso con el entorno.

La Economía Circular tiene como uno de sus objetivos prioritarios aumentar la vida del producto, produciendo bienes con ciclos de vida muy largos.

La Economía Circular como oportunidad

La economía circular ha venido cobrando impulso con las empresas y los responsables políticos, al detectarse oportunidades importantes para ambos grupos de partes interesadas. Si hacemos la transición a una economía circular, el impacto se dejará sentir en toda la sociedad.

La Fundación Ellen MacArthur, SUN y McKinsey han llegado a la conclusión de
que adoptando los principios de la economía circular, Europa puede aprovechar
la inminente revolución tecnológica para generar un beneficio neto de 1,8 billones de euros de aquí a 2030, es decir, 0,9 billones más que en la actual senda de desarrollo lineal. La economía circular podría generar enormes oportunidades para la renovación, regeneración e innovación industrial [1].

Similar planteamiento se aprecia desde la Comisión Europea, que desde 215 adopta un Plan de Acción para acelerar la transición de Europa hacia una Economía Circular, impulsar la competitividad mundial, promover el crecimiento económico sostenible y generar nuevos puestos de trabajo, mediante el establecimiento de hasta 54 medidas para “cerrar el círculo” del ciclo de vida de los productos, de la producción y el consumo a la gestión de residuos y el mercado de materias primas secundarias.

Estas 54  medidas ya están implementándose en diferente medida, disponiéndose de un informe sobre su situación actual [2].

  • [1] Del Informe Hacia una economía circular: Motivos económicos para una transición acelerada. Fundación Ellen MacArthur.
  • [2] Informe de la Comisión al Parlamento, al Consejo, Al Comité Económico y social Europeo y al Comité de las regiones sobre la aplicación del Plan de acción para la economía circular (COM 190; 4.3.2019).

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Fuente: Arturo García / Colaborador Ambientum. Experto en Sostenibilidad,



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irene

Buen artículo sobre el concepto de economía circular. Gracias!