Entre 2007 y 2014, los consumidores estadounidenses desperdiciaron casi medio kilogramo (422 gramos) de alimentos por persona al día, lo que supone tirar a la basura una cuarta parte de la comida y un 30% del consumo diario de calorías.

Así lo ha determinado un reciente estudio financiado por el Departamento de Agricultura de EEUU y publicado en la revista PLOS One, en el que también se ha analizado el impacto ambiental de toda esa comida desperdiciada.

Estudios anteriores ya habían analizado la relación entre la dieta y el impacto ambiental. Sin embargo, el desperdicio de comida aún no se había considerado como un factor importante a tener en cuenta.

En este caso, los investigadores señalan que para el cultivo de todos estos alimentos que terminan en la basura se utilizaron 15 billones de litros de agua (equivalente al consumo de todo el sector agrícola español), 350.000 toneladas de pesticidas y 12 millones de hectáreas de terreno, lo que supone un 7% de todas las tierras de cultivo cosechadas en el país norteamericano y de las que más de la mitad, un 56%, están dedicadas fundamentalmente a la alimentación animal.

Los investigadores también realizaron una comparación sobre cómo influyen distintos tipos de dietas en el desperdicio de comida y observaron que las de mayor calidad nutricional obtenían peores resultados, ya que están asociadas con una mayor cantidad de desperdicio de alimentos, al tener un mayor consumo de frutas y verduras, que son los productos que más se tiran a la basura.

Frutas y verduras, lo que más se tira a la basura

Según los resultados de la investigación, las frutas y verduras representaron el 39% de la comida desperdiciada, mientras que los productos lácteos (17%) y los cárnicos (13%) ocuparon el segundo y tercer lugar.

Además, el impacto de la fruta y verdura que se tira a la basura también es mayor, ya que a pesar de no necesitar tantas hectáreas de tierra, llevan asociado un mayor consumo de agua y pesticidas.

De los 15 billones de litros de agua de riesgo utilizados, 5 billones se aplicaron a las tierras de cultivo utilizadas para producir frutas, 4 billones para vegetales y 3 billones para heno.

Con respecto a los pesticidas, de las más de 350.000 toneladas aplicadas a las tierras de cultivos desperdiciados, 152.000 toneladas fueron a parar a la producción de frutas, 71.000 a cultivos forrajeros y 60.000 a vegetales.

Lejos de desincentivar el consumo de frutas y verduras, los investigadores aseguran que es necesario coordinar esfuerzos para mejorar la calidad de la dieta y reducir al mismo tiempo la cantidad de alimentos que se tiran a la basura.

“Aumentar los conocimientos de los consumidores sobre cómo preparar y almacenar frutas y verduras será una de las soluciones prácticas para reducir el desperdicio”.

Fuente: El Diario / Teguayco Pinto,