La Dirección General de Evaluación Ambiental ha aprobado recientemente a la empresa TOLSA el Proyecto de Sepiolita Repescada en el término municipal de Paracuellos, junto al margen izquierdo del río Jarama. Así, durante un periodo de 20 años, esta empresa prevé extraer 400.000 Tn de sepiolita en una extensión de 99 hectáreas (unos 100 campos de fútbol) a través de túneles subterráneos de hasta 195 metros de profundidad.

La explotación minera generará grave impacto a la hidrología y a la calidad del cercano río Jarama. Por un lado los accesos están previstos por la misma ribera del río, lo que significará a corto plazo talar algunos ejemplares de la vegetación existente y a medio plazo, la alteración grave del ecosistema ribereño debido al paso constante de camiones (polvo, compactación de tierras, ruidos, taludes para protección de caminos, etc.). Resulta paradójico que, una vez más, lo que propone la Comunidad de Madrid para su protección, el LIC de la ribera del Jarama, sea alterado ante cualquier proyecto sin que exista la más mínima traba por parte de sus departamentos de medio ambiente.

Además, por otro lado, la extracción continuada de agua del nivel freático para la apertura de las galerías y durante la explotación (entre 30 y 6 m3/segundo durante 20 años), ocasionará impactos sobre la calidad y la cantidad de agua del Jarama, ocasionando un cono de reducción del nivel freático con consecuencias sobre la humedad presente en un gran tramo de la ribera y los suelos circundantes. Es previsible que el desagüe del fluido bombeado (aun colmatándolo previamente) cambie las propiedades físico-químicas del caudal circulante: Ph, minerales disueltos, y otros componentes, variarán sustancialmente a 190 m. de profundidad.

Pero los efectos ambientalmente negativos no terminan en el río: emisiones de partículas tóxicas a la atmósfera, ruidos, destrucción de restos arqueológicos y paleontológicos (presentes 15 yacimientos catalogados y en buen estado de conservación), hundimientos del terreno (hasta 7 m.), impactos sobre las poblaciones de 11 especies animales catalogadas en la legislación regional y nacional, etc.

La combinación de estas amenazas y las ya producidas con el desvío del cauce ocasionado por la ampliación del aeropuerto de Barajas, dejará literalmente desolado el tramo del Jarama entre el puente de Paracuellos y San Fernando de Henares. En cuanto a los efectos a la salud de los habitantes de Paracuellos, hay que señalar que este tipo de explotaciones generan sustancias en suspensión que pueden ocasionar graves afecciones respiratorias (silicosis) o incluso efectos cancerígenos . Estas emisiones peligrosas serán sufridas especialmente por los residentes de las cercanas urbanizaciones de "Residencial el Jarama" y "Los Berrocales", además de tener que soportar ruidos y un tráfico intenso a diario.

La sepiolita es una roca absorbente de la humedad, de la que nuestro país tiene importantes yacimientos sin explotar en Teruel y Toledo. Dos grandes empresas TOLSA y SEPIOLSA se reparten la explotación de ese recurso minero en la periferia de Madrid, a través de las instalaciones de Vicálvaro y la zona del aeropuerto de Barajas. La minería de sepiolita ha sido motivo de fuertes polémicas por las fuertes indemnizaciones que exigen a la Administración por derechos mineros que no llegan a ejecutarse, al quedar afectados por planes de infraestructuras. Algunos profesionales del sector consideran que las reclamaciones por derechos constituyen una expectativa de plusvalías muy superior a los rendimientos de la explotación, si se ejecutara.



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